LA IGLESIA APOYARA SOLUCIONES PARA EL SECTOR, QUE SE DESANGRA POR LA FALTA DE TRABAJO Y LA EMIGRACION

En Salto, las campanas doblarán en protesta por la crisis del agro

En la catedral de Salto, doblarán las campanas «por los trabajadores del agro que ya fueron», y varios obispos y párrocos en distintos puntos del país, incluirán en sus homilías referencias a la grave crisis que padece el campo.

Según se estima, que en los últimos 20 años, 40.000 pequeños productores perdieron sus propiedades por falta de rentabilidad. Además, cada año, 16 pobladores afincados en el campo dejan de producir, pasando a engrosar –en su mayoría– cinturones de miseria de nuestras principales ciudades.

Los productores del campo, asociados a la Federación Rural están programando una gran movilización social, a fin de concienciar a la población y a la clase política sobre la angustia que padece el sector.

Por tal motivo, la Federación Rural, a través de las asociaciones rurales federadas, viene contactándose con representantes de la Iglesia Católica en aquellos lugares donde esté emplazado un obispado.

En tanto, los trabajadores del campo ya tuvieron respuestas positivas del obispado de Salto, liderada por monseñor Daniel Gil, mientras que algunos prelados y sacerdotes no estarán ajenos a la crisis rural e incluirán en la misa sabatina algunos mensajes, en los que reivindicarán soluciones para el sector agropecuario.

La propuesta de la iglesia salteña consiste en hacer sonar las campanas de la catedral en la jornada de mañana a partir de las 19.00 horas. En forma simultánea, se concretará una concentración de productores en los alrededores de la plaza capitalina, que finalmente culminará con la celebración de la eucaristía.

Posteriormente, algunos obispos y párrocos que no participarán de esta manifestación de apoyo, sí se adherirán a la causa rural oficiando una misa dedicada a los productores rurales.

Los religiosos recordarán en su homilía, la falta de apoyo a este sector productivo, donde crece la desocupación por la permanente pérdida de fuentes de trabajo.

Muchos de los trabajadores del campo al quedar desocupados, fueron expoliados de su medio natural y obligados a radicarse en las periferias de las ciudades, en la mayoría de los casos en asentamientos irregulares.

En tal sentido, la Conferencia Episcopal Uruguaya (CEU) se pronunció en diversos documentos a favor de buscar soluciones para apuntalar la actividad del campo y la familia rural, reivindicando medidas tendientes a evitar la constante sangría que experimenta este sector.

El presidente de la Federación Rural, Gonzalo Gaggero, manifestó a LA REPUBLICA que la solicitud a la Iglesia por parte de las diversas asociaciones rurales, provino de muchos gremialistas que profesan la fe católica. Se procura llamar la atención de la población en general y lograr programas de protección para las familias que aún sobreviven en el campo.

De continuar el actual panorama para los productores uruguayos –explicó Gaggero–, se corre el riesgo de que nuestro campo quede en manos de extranjeros.

Actualmente existe un alto porcentaje de tierras adquiridas por empresarios foráneos «a precios de ruina», aclaró el presidente de la Federación Rural. A modo de ejemplo, consignó las 70 mil hectáreas compradas por la multinacional Shell y las 128 hectáreas adquiridas por la empresa canadiense Conlave.

Mientras tanto, el promedio de propiedad de los productores uruguayos se encuentra en 450 hectáreas, con una tendencia a la baja.

El dirigente afirmó que la opción de la reconversión para los trabajadores rurales que reclamaron oportunidades de subsistir fue pésima, afirmando que suelen terminar «fundidos en cada iniciativa que emprenden». Vale recordar que los más altos índices de suicidios se producen en el medio rural, principalmente en los hombres. Otra de las traumáticas consecuencias de esta situación es la masiva emigración a los centros urbanos. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje