Tiene la palabra

Los desfiles de la primera dama

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* ¿Cómo es posible que la primera dama uruguaya, la señora Menafra de Batlle junto con la señora de Bensión organicen la moda uruguaya en Punta del Este en el museo Rally y contraten directo a 40 modelos uruguayas y les cobren a los modistos uruguayos por el desfile, para pagar a las modelos?

1. Tendrían que apoyar a la industria uruguaya y no apoyarse en ella.

2. Las modelos no pagan cargas sociales, porque no las contrataron a través de las agencias de modelos que son quienes pagan sus aportes e IVA, ¿tal vez quieren evitar pagar IVA?

3. ¿Por qué nunca el gobierno o ente público apoyan a la moda uruguaya en eventos realizados en Punta del Este (Ministerio de Turismo, Intendencia de Maldonado, etc.) y dejan el mercado para los argentinos, salvo cuando las damas de la política uruguaya participan?

4. Si realmente quieren apoyar a la moda uruguaya, ¿por qué le cobran a los modistos uruguayos que están peleándola desde hace tiempo para poder competir en el mercado?

5. ¿Qué hace Uruguay en pro de la industria de la moda realmente? Salvo tés y reuniones de las damas de la política uruguaya en Punta del Este a costa de los trabajadores de la moda.

6. ¿Por qué apoyan a la contratación sin facturas? ¿Y al trabajo en negro?

7. ¿Por qué le piden a los modistos la plata en la mano y no le piden que lleven ellos a sus modelos, si quieren hacerlo sin recaudos propios?

8. ¿Por qué si un modisto joven quiere participar de este evento, por más talentoso que sea si no paga no participa?

9. Y por qué empresas que traen ropa importada y no fabrican en el Uruguay pueden participar de la «Moda Uruguaya», ¿sólo porque pagan?

Señor Presidente: Usted pidió que le escribieran. En vez de querer saber lo que opina el pueblo, ¿por qué no averigüa qué opina su señora?

UN DESOCUPADO DE LA MODA

 

Se termina otro año, Presidente

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Como pequeño productor que soy, no dejo de asombrarme y porqué no calentarme, embroncarme, ante dichos de sus más cercanos colaboradores. Comienzo por los comentarios de nuestro ministro de Economía que pronuncia la tan ansiada recuperación económica en base al sector agropecuario. ¿Recuerda Presidente cuando nos dijo que el sector agropecuario sería el cadenero de nuestra economía? Como parte del mismo me sentí contento y por qué no decirlo orgulloso ante tal apasionante y desafiante empresa. Pero me pregunto ¿en base a qué? y me entra la duda, de la cual quisiera salir, si usted me lo permite con su ayuda para que me aclare determinados puntos.

1) En base al aumento de las exportaciones, sustentadas con precios de ruina que recibimos por los productos de la pecuaria (en la actualidad los más deprimidos de la región).

2) En base a la venta de ganados de reposición en el mercado interno, a bajos precios, ya que el invernador no puede salir con facilidad y normalidad de sus ganados preparados.

3) Desesperación por vender, para hacer frente a los compromisos a corto plazo, compromisos con el propio Estado, para luego ver cómo pierden el tiempo en una verborragia barata y lo más triste sin sentido.

4) En base al Dios mercado, que ha demostrado querernos muy poco a los uruguayos, para tantas oportunidades que le hemos dado y tan poco recibido del mismo.

5) En base a la falta de un marco jurídico, que dé la seguridad que si vende cobra, y no ver frigoríficos, molinos, agroindustrias, etc. pobres, y dueños ricos que luego son las estrellas de las páginas sociales, siendo que fueron los culpables de la triste depresión y hasta ruptura de familias rurales.

6) En base de la ingenuidad de productores que apostaron a la modernización, tomando créditos, que administraciones anteriores promovieron y tontamente aceptamos.

7) En base a que el trabajador rural perciba los más bajos sueldos del país, sin un gremio que lo defienda, con la probabilidad de dejarle a sus hijos nada más que toda su experiencia y con ella ser un nuevo trabajador rural.

Simplemente pregunto, Señor Presidente, como lo podría hacer cualquier trabajador de este querido país, desde aquel que ocupe el puesto más alto, como aquel que en la simplicidad de su trabajo, se regocija del sentido de su vida.

Pero si usted me preguntara señor Presidente, si me pidiera un consejo le diría:

1) Cuando sienta, o le quieran hacer sentir, que tiene enemigos le conteste «No tengo más enemigos que aquellos que se oponen a la pública felicidad».

2) Cuando sienta, o le quieran hacer sentir que somos tan dependientes de los demás, recuerde del que nos enseñó: «Nada debemos esperar que no sea de nosotros mismos».

3) Cuando sienta la tentación de vender cosas que son muy caras y queridas por los uruguayos recuerde «No venderé el rico patrimonio de los orientales al vil precio de la necesidad».

4) Cuando sienta y vea que parte del pueblo no comparte su postura, no se olvide del General que teniendo el poder pronunció: «Mi autoridad emana de nosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana».

5) Cuando tome una decisión de esas que duelen, tenga presente que siguen existiendo «malos europeos y peores americanos», como también negros, zambos libres, infieles, criollos pobres, y viudas con hijos de igual condición, siendo éstos los que tienen «el principal derecho».

Como oriental deseo que su gobierno sea el mejor posible, que se nutra de la gente más capaz, más desinteresada del beneficio propio y sí «perros cimarrones» del interés nacional, y con ellos realizar las verdaderas reformas. Aunque no tenga más que una cabeza de vaca donde sentarse, aunque le digo que en nada se parece a un general, aunque la traición le duela más que la pérdida de un brazo, tenga el orgullo del general Artigas, que en medio de la derrota, exclamó «Yo llegaré muy en breve a mi destino con este pueblo de héroes».

Felices fiestas para usted, su familia y todo el pueblo que usted representa.

RODOLFO KLUVER CARESANI / C.I.: 3.877.797-0

 

Problemas con el banco

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Me dirijo a usted luego de cuatro meses de intentar sin éxito que algún miembro del staff del banco me indicara a qué persona remitirme por un asunto de mi interés que detallaré a continuación.

Le ruego las disculpas del caso si usted no es la persona indicada y le pido que diligencie la presente a quien corresponda en ese caso.

Mi nombre es Mariela Araújo, C.I.: 1.803.806-3, titular de la tarjeta Visa Nº 4559-8708-0110-5860, expedida en 12/00.

No había tenido problemas con la tarjeta hasta que en la empresa donde trabajo tuvo un cambio en la fecha de cobro habitual de mis haberes. En la constatación de los atrasos previsibles en el pago de mis obligaciones con Visa solicité un cambio de fecha de vencimiento en la operativa de la tarjeta. En respuesta me indicaron que el cambio sólo podría efectuarse una vez que cancelara el saldo que mantenía en la cuenta. Mi respuesta fue que era imposible cancelar puesto que personalmente había planificado cancelar ese saldo al cabo de varios meses.

A pesar de la repetida explicitación de mis razones y el pago –necesariamente– atrasado pero constante de mis obligaciones, recibo a los cinco, cuatro y hasta tres días posteriores al vencimiento de pago, llamadas de gestión de cobro que luego son imputadas en mi cuenta a las inc
reíbles sumas de $ 160 y $ 220 sin que se pueda inferir un patrón lógico de cobro de estos supuestos «servicios». En varias ocasiones he recibido hasta dos llamadas por día (con la consecuente facturación de las mismas).

El corolario de esta situación es que en el mes de noviembre no recibí el estado de cuenta de Visa y ante el reclamo telefónico me contestaron –ante mi asombro:

* Que figuraba como «persona que se mudó».

* Que me presentara en un local de Abitab y realizara el pago usando los talonarios disponibles en esos locales.

Deseo decir que:

1) Es fácilmente comprobable que no he cambiado mi domicilio, ni he estado ausente de esta ciudad en el período referido.

2) En el local de Abitab donde realizo habitualmente el pago de mis obligaciones no disponen de ningún talonario del Visa City Bank y no pueden tomarme ningún pago en consecuencia.

Ambas situaciones son entera responsabilidad del City Bank –o de la empresa titular que opera en su nombre–, así lo hemos comunicado a sus auxiliares telefónicos, quienes no siempre tienen la disposición y el trato amable que correspondería a esa función de responsabilidad y atención pública, como tampoco han tenido el acierto de indicarme una alternativa de solución a esta problemática. Tampoco han sabido indicarme a quién dirigirme, como ya mencionamos, hasta el día de la fecha en que le estoy remitiendo estas líneas.

En consideración de lo expuesto, le solicito que tome en comedimiento la situación generada y que en consecuencia obre a mi favor en los aspectos que siguen:

1) Descuente los intereses generados por atraso, mora y multa en el período de referencia puesto que como se indicó los mismos han sido de entera responsabilidad del City Bank o quien opere en su representación.

2) Tenga a bien examinar la posibilidad de cambio de fecha de vencimiento, lo cual redundaría en beneficio mutuo.

Sin otro particular, y esperando su respuesta, atentamente,

MARIELA ARAUJO

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