Católicos del norte dicen que la dura realidad causa pérdida de valores

DIEGO FERNANDEZ, SALTO

 

Los católicos del litoral norte reunidos en Salto, calificaron a la grave problemática que sufre la población como la causante de la pérdida de valores y descreimiento.

La citada problemática se exterioriza mediante una serie de manifestaciones expuestas de pérdidas de valores, y cuyas causas se originan en el modelo político, económico, el materialismo, el consumismo y el rol de los medios de comunicación. Las afectaciones se pueden apreciar en la persona, la familia y la sociedad en su conjunto.

El «Diagnóstico Pastoral de la Asamblea Diocesana», apunta a señalar determinados aspectos. Se observa como un problema «El proceso de pérdida de valores y descreimiento que sufre nuestro pueblo».

Los religiosos entienden que esto se manifiesta en el desempleo, inestabilidad laboral, derrumbe del sector agroproductivo, necesidades básicas insatisfechas, y resignarse a trabajar por salarios bajos. También la pérdida de valores se constata en el consumismo, endeudamiento, individualismo y falta de solidaridad, crisis y desintegración de la familia, derrumbe de «modelos de familia», pérdida de ideales, falta de esperanza en jóvenes y adultos, deshumanización, aislamiento, tristeza, desorientación, pérdida de confianza, falta de compromiso y de participación en la sociedad y en la Iglesia, vivir «sobreviviendo», el «vale todo» imperante, prenderse a salidas falsas (mercado religioso, drogas, juego, etc.), y desmotivación para asumir opciones vocacionales.

Políticas neoliberales

Las causas de esta pérdida de valores, según la pastoral norte del litoral, hay que buscarlas en el sistema neoliberal, la globalización, dependencia de la inestabilidad de los mercados, priorización de lo financiero especulativo sobre el aparato productivo-industrial, intereses de grupos por encima del bien común, materialismo, mentalidad consumista imperante, un estilo de vida que proponen los medios de comunicación social, pérdida de los sueños e ideales, falta de formación de la capacidad crítica, familias que no testimonian ni educan en valores, ignorancia religiosa, falta de anuncio y testimonio evangélico, prescindencia de Cristo como valor fundamental, falta de vivencia evangélica, falta de acompañamiento pastoral y seguimiento en la fe.

Efectos

Respecto a los efectos que esto produce, se señala:

1. Al individuo: genera personas desesperanzadas, desmoralizadas, desorientadas, descreídas, desempleadas, desintegradas, desvalorizadas, deshumanizadas y desmotivadas.

2. A la familia: le agrava la crisis, deteriora, empobrece, aísla, la lleva al consumismo, falta de comunicación y diálogo, aumenta la violencia, hunde en la desesperanza, deforma su identidad, la desintegra, genera dispersión familiar (por emigración) y la destruye.

3. A la sociedad: aumenta la pobreza, crece la corrupción, la deshonestidad y la injusticia, genera desmoralización y descreimiento, la empobrece en valores, creciente falta de participación y compromiso, aumenta la violencia social, se construye sobre valores falsos.

4. A la pastoral: desorientación y confusión en lo religioso, abandono y alejamiento de la Iglesia, ignorancia y apatía religiosa, aumento de sectas (inmediatistas), «consumismo religioso» (todo vale), falta de participación y compromiso, estancamiento de las comunidades, falta de vocaciones, pérdida de sentido de pertenencia, falta de coherencia entre fe y vida. *

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