EL AÑO PASADO 70 PERSONAS RESULTARON CON QUEMADURAS POR FUEGOS ARTIFICIALES

Bajaron precios de artículos pirotécnicos debido a la crisis

Como es habitual en estas fiestas de fin de año aparece en todos los barrios una serie de kioscos improvisados que se dedican a vender artículos pirotécnicos. Sin embargo, por el riesgo que esta práctica de arrojar bombas y cañas voladoras implica, es bueno conocer algunos detalles que pueden servir para disminuir el número de accidentes.

La Dirección Nacional de Bomberos lanzó una campaña preventiva de incendios y de accidentes debido a una incorrecta manipulación de artículos pirotécnicos en las fiestas tradicionales. El año pasado 70 personas resultaron quemadas, principalmente por la utilización de las populares «bombas brasileras», cuya venta está prohibida en nuestro país, a pesar de lo cual se consiguen en casi todas las esquinas.

Las empresas que se encargan de la comercialización de los artículos pirotécnicos en nuestro país se vieron obligadas a bajar los precios de sus productos con el propósito de llegar a más cantidad de personas y a estar a tono con la competencia que cada año es más intensa. La crisis económica que soporta Argentina con una profunda recesión motivó que dos importadoras del vecino país (Júpiter y Cienfuegos) decidieran instalarse en el mercado uruguayo. De acuerdo con lo informado, esto provocó una disminución en los ingresos de las firmas uruguayas, obligándolas a bajar sus precios en un 50%. Incluso, este año, llevados por la necesidad de obtener algún ingreso monetario extra, comenzaron a venderse los artículos pirotécnicos en muchos comercios donde usualmente no se expendía esta mercadería, como ser en ferreterías, farmacias y panaderías. Mario Israel –uno de los directores de la empresa Meteoro, firma que hace 13 años trabaja en nuestro país en el rubro pirotecnia–, señaló que generalmente «se trabaja solamente un mes al año, con un alto presupuesto, que incluye mano de obra, y un seguro caro, estimado en U$S 10 mil.»

La entrada al país de los fuegos de artificios está regulada por el Servicio de Material y Armamento (SMA), del Ejército, que garantiza que el producto esté en óptimas condiciones. Asimismo, las intendencias y la Dirección de Aduana controlan las condiciones para la venta de estos artefactos que mayormente provienen de Brasil y China, y procuran evitar el ingreso de mercaderías en forma ilegal.

La reglamentación obliga a los vendedores callejeros a tener en el puesto un extinguidor para enfrentar casos de accidentes y poseer una autorización del SMA, requisitos que en la gran mayoría de los lugares de expedición no se cumple. A tal punto no se respeta esta norma que se han registrado vendedores subiendo a los ómnibus para ofertar estos productos.

Con respecto al control de la mercadería, ciertamente la cantidad de pirotecnia de contrabando disminuyó considerablemente en este último año, sin embargo, en algunas ferias periféricas de la ciudad todavía pueden adquirirse.

La venta y uso de la popular «bomba brasilera» está prohibida en nuestro país, bajo la argumentación de la nula garantía que posee el producto. Por otra parte, las autoridades pretenden evitar la utilización de pólvora que está incluida en cada detonante para la construcción de un potente explosivo o proyectil. Por su rápida detonación y su fabricación artesanal, estas «bombas» suelen ser sumamente peligrosas al momento de su manipulación y puede en algunos casos arrancar una falange de un dedo, mutilar un miembro o dañar la vista. El año pasado hubo 70 personas accidentadas por la utilización de estos productos.

Los expertos recomiendan utilizar los productos que tengan las inscripciones en español donde figuren la marca y la autorización correspondiente del Servicios de Material y Armamento. Todo lo demás en materia de pirotecnia es ilegal.

Según explicó Israel, representante de Meteoro, los productos son seguros si se manejan en forma correcta y se sigue con los pasos indicados en las instrucciones.

De acuerdo con la información recabada por los importadores, este año disminuyó la venta en un 50% con relación al pasado año y existe una tendencia a la compra de artículos de menor precio. El año pasado una familia uruguaya gastaba unos $ 100 en pirotecnia y para el presente, la erogación cayó a la mitad. Por ejemplo, una caja de chasquibum con 50 unidades puede adquirirse a $5, un set de cañas voladoras con 6 unidades se encuentra a $ 30. La gama de precios es variada y puede alcanzar a los $ 2.000 el valor de una batería cuyo show tiene dos minutos de duración.

Prevención navideña

La Dirección Nacional de Bomberos en los días previos a las fiestas de fin de año suele ejecutar una campaña de prevención de incendios al manipular los fuegos de artificio que puedan afectar las zonas forestadas. El comisario Mario Morales, jefe de Servicio del Cuartel Centenario, señaló que estos accidentes suelen registrarse en balnearios, camping, casas quinchadas o en campos donde abundan pastos secos al arrojar los petardos prendidos y las cañas voladoras.

Anunció que este año seguramente no habría mayores problemas en este tema debido a que por el momento se vive un verano húmedo, que no fomentaría la expansión del fuego. *

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