Recuerdos sobre un cura desaparecido

En su libro: «Julio César Elizaga, Memorias de un cura», el religioso no omite la cruda realidad de los tiempos dictatoriales y dedica uno de los capítulos a narrar la captura y desaparición de un  sacerdote católico en suelo argentino. Se trató del padre Mauricio Silva quien ejerció el ministerio sacerdotal como capellán del colegio Sacre Coeur de Carrasco. Fue capellán de colegios, de la cárcel de mujeres y asesor de la Juventud Estudiantil Católica. A los 45 años ingresó en la Fraternidad de Foucauld en Fortín Olmos, Chaco argentino. Vivió en un  conventillo en los basurales de Rosario (Argentina). Luego se radicó en Buenos Aires y trabajaba de barrendero. El 14 de junio de 1977 el hermano Mauricio fue secuestrado por una fuerza paramilitar «que se lo llevó en un Ford Falcon…Al día siguiente los militares uniformados fueron a la pieza de su conventillo para una pesquisa. A los pocos días retiraron de la Municipalidad de Buenos Aires su ficha de trabajador y desapareció su permiso de residencia y su documento de identificación. Cuando se preguntaba por él los uniformados respondían: «Esa persona no existe».

En setiembre de 1980, el hermano Mauricio Silva, sacerdote uruguayo fue arrojado desde un auto a la calle. «Casi exánime, fue trasladado a un hospital de Buenos Aires, donde murió como mártir de los pobres luego de haber sufrido espantosas torturas», relató Elizaga en su libro. *

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