Proponen licencia paternal y horario reducido a madres que amamanten
Un proyecto de ley de varios legisladores propone que los empleados casados de la actividad privada tengan derecho a acceder a un régimen de licencia por paternidad, ante la llegada de un hijo, aunque no se definió la extensión de la licencia para los padres.
Además, la iniciativa impulsa la reducción del horario laboral en los casos en que las mujeres amamanten a sus bebés, a modo de equiparar los beneficios con las empleadas públicas; así como también la implementación de espacios adecuados para la extracción de leche en sus lugares de trabajo, junto a la posibilidad de contar con media hora dentro de su jornada diaria para destinarla a ese fin.
El proyecto establece en su artículo primero que «Todas las trabajadoras de la actividad privada y sus parejas, gozarán del mismo régimen de licencia por maternidad y por paternidad».
La iniciativa de los legisladores plantea una licencia especial para los hombres, a fin de fomentar la colaboración del padre en la crianza del niño y propiciar el vínculo familiar tan necesario para el desarrollo del bebé.
«La intención es que el hombre no sea un extraño en el medio familiar, ya que no basta con compartir el mismo techo. La sociedad debe facilitar la posibilidad de participar en la formación del chico», expresó a LA REPUBLICA uno de sus impulsores, el diputado Ramón Legnani. Si bien lo ideal, según el representante, sería una licencia de un lapso idéntico para ambos padres, reconoce que no es fácil lograrlo. El debate versará entonces sobre la posibilidad de obtener una licencia prudencial, aunque afirmó que en otros países se consiguió una igualdad en los días francos para ambos miembros de la pareja.
Discriminadas
Por otra parte el proyecto sugiere en el artículo segundo que «las trabajadoras de la actividad privada, madres, en los casos que amamanten a sus hijos podrán solicitar que se les reduzca a la mitad el horario de trabajo hasta que el lactante lo requiera». El artículo tres establece que «con la finalidad de facilitar el cumplimiento de los objetivos de la presente ley, los lugares de trabajo dispondrán de un ambiente confortable y de adecuada privacidad en el cual la trabajadora pueda atender a su niño».
Explicó Legnani que las empleadas de la actividad privada, sufren habitualmente discriminación, lo que lleva a las madres a no comentar que dan de mamar para no dar lugar a cambios de funciones, o a situaciones complicadas. Hay casos en los que las madres desconocen sus derechos y otras veces, aunque los conozcan, no se animan a reclamarlos por miedo a enfrentar represalias e incluso la pérdida del trabajo. Consideran los precursores del proyecto que en algunos casos el empleo es conservado porque de lo contrario hay que pagarle un doble despido a la mujer cuando se reintegra de la licencia maternal. Sostienen además que frecuentemente está presente en las madres que trabajan el temor a ser despedidas con posterioridad. Este miedo es indicativo de una actitud crítica y hasta punitiva, del medio social, laboral y patronal, hacia la embarazada y la nodriza.
En cambio aquellas mujeres insertas en el sector público están protegidas hasta los seis meses posteriores al parto, lapso en el cual trabajan en régimen de medio horario.
«La sociedad uruguaya no reconoce que el embarazo de por si implica un esfuerzo especial para la mujer. Es necesario valorar esa instancia tan importante, más aún en un país con una tasa de natalidad baja que necesita fortalecer los nacimientos y las relaciones familiares para evitar situaciones de violencia intrafamiliar»
Las ventajas de la lactancia
En el último Congreso Uruguayo de Pediatría y Panamericano de Pediatría, realizado en diciembre de 2000, en los cuales se fundamenta el proyecto de ley, se abordó la desprotección que padece la madre trabajadora del área privada en cuanto a la cobertura por licencia posparto.
En dichos eventos se evaluaron los beneficios que implica la alimentación natural en protección de salud, salud integral y promoción.
Se demostró que los niños alimentados exclusivamente con leche materna durante los seis primeros meses de vida, tienen un riesgo menor de desnutrirse, de enfermar, de requerir hospitalizaciones, de padecer diarreas, infecciones respiratorias o urinarias, otitis e incluso de morir, que aquellos pequeños cuya alimentación es mixta o son destetados. Otro factor a tener en cuenta es el apego o vínculo que genera la lactancia, disminuyendo la violencia intrafamiliar y el maltrato infantil.
En Uruguay existió una Comisión Nacional de Lactancia, centralizada en Salud Pública pero en el último cambio de Poder Ejecutivo, esta Comisión fue reducida y hoy se encarga de la tarea la Sociedad Uruguaya de Pediatría. *
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