ESTUVIERON A CARGO DE UNA COOPERATIVA DE EX TRABAJADORES DEL PUERTO PERO LA EXPERIENCIA FRACASO

La ANP remata hoy dos de sus seis remolcadores

Dos dos remolcadores que serán subastados hoy son, el identificado como Pablo Ferrés y el remolcador Lavalleja. Para el primero la base de la oferta es de $ 935.000 y para el segundo, $ 794.750.

El Ferrés fue construido en el año 1962 en España y el Lavalleja en 1960 en Génova, Italia.

Otro remolcador que pasará a manos privadas, es el Gaucho, que está a la espera de una oferta directa.

Estos tres remolcadores, mediante concesión ofrecida por la ANP, estaban en manos de una cooperativa de ex trabajadores de la Administración Nacional de Puertos.

Los dirigentes del Sindicato Unico de la Administración Nacional de Puertos (Suanp), Carlos Urese y Carlos Luscher, dijeron a LA REPUBLICA que esta subasta se da «en base a lo que es la política de esta Administración».

Desmantelan flota

Los dirigentes expresaron que tras la aprobación de la Ley de Puertos, el Directorio aumentó las tarifas de sus servicios «lo que llevó a una considerable merma en las actividades que desplegaban los tres remolcadores de la ANP.

«Con esta medida, quedamos muertos. El Directorio haciendo alarde de que el trabajo no era eficiente y era costoso mantener la actividad del servicio de Remolque y Lanchaje –lo que no era así– entendió que esos remolcadores se les podría dar al personal de la ANP para que formaran una cooperativa».

Los sindicalistas señalaron que el servicio de remolcadores que brindaba la ANP «era totalmente eficiente, con barcos que estaban en perfectas condiciones, ya que el propio personal se encargaba de las reparaciones y de su mantenimiento. Nunca dejamos de cumplir el servicio porque estuviera algo roto, al contrario, siempre estuvimos trabajando a full».

Finalmente un grupo de trabajadores decidió quedarse con los remolcadores para operarlos como cooperativa. «Pero las condiciones y posibles ventajas que tenían estos trabajadores, eran desastrosas» señalaron Urese y Luscher

Los ex trabajadores del puerto se asociaron a otras empresas, como Cristofersen y Sakos, por lo que al final contaban solamente con el 25% del capital, correspondiendo el 75% restante a las otras empresas. «Lamentablemente la cooperativa no funcionó, debían competir en forma desventajosa y al final se quedaron sin nada». Los directivos del Suanp manifestaron que los tres remolcadores volvieron a la ANP, «en condiciones deplorables, aunque la administración diga en el boletín de remate que están en buenas condiciones. Directamente hay que decir que la ANP no quiere esos barcos y no tiene interés de que esos remolcadores puedan volver a prestar servicios, como sería lógico». *

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