Cuidado con los regalos
De pronto a la gente le ataca como una fiebre.
Lo que se termina es el año, pero algunos actúan como si se terminara el mundo, o peor, porque si uno supiera que realmente se termina el mundo vería de aprovechar lo que queda de la manera más placentera posible, haría uso de toda la pasión disponible, o se pegaría un tiro, o se quedaría mirando las últimas puestas de sol, pero no saldría de compras.
Hoy, la gente se ataca de consumismo y además, ya están pensando en los regalitos. Y ahí es cuando yo tiemblo. Nunca me olvidaré, y allí está él que no me lo permite, cuando me regalaron el sofá. Es verdad, yo nunca había tenido un sofá, y también es verdad que más de una vez dije delante de gente: Que lindo sería tener un sofá, o Cómo me gustaría tener un sofá, y también Qué lindo debe ser leer en un sofá. Una tía, a la que luego supe que le sobraba un sofá por falta de sitio para seguir teniendo sofá, se enteró y me regaló un sofá.
Antiguo pero en buen estado, sólido, de patas morrudas, tapizado en cuero, un señor sofá. Parece que yo había estado una vez en la casa de mi tía y había hecho el comentario, Que bonito sofá.
Y eso me mató. Una tarde me llamó por teléfono y me dijo: Ahí te mando un regalito, y colgó. Pensé en una torta, en una Biblia, en una corbata, pero no, cuando sonó el timbre y me asomé por la ventana, allí estaba el camión con el sofá y el camionero con un papelito en la mano y mirando para arriba.
Al verme, señaló el sofá y me señaló a mí como diciendo: Ese sofá es para usted. Y bajé para subirlo.
Y lo entramos hasta el primer recodo de la escalera. Y allí se quedó. Se trancó, se trabó, con el camionero arriba y yo abajo, yo empujaba y él tiraba y el sofá como si nada, ajustado a los escalones y a las paredes laterales como si formara parte inamovible del edificio.
El camionero, que estaba más cerca de mi cocina que yo, fue a preparar un mate y nos pusimos a conversar sobre regalos.
Parece que a él le regalaron un perro medio loco que ahora no lo deja entrar a la casa. Yo sé algo de perros y fui a ver qué puedo hacer y él ahí está, lidiando con el sofá. *
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