Tiene la palabra

Los indocumentados existen también…

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Aunque lejos estamos, muchos no podemos olvidar la importancia de un diario sin pelos en la lengua o mejor dicho sin pelos en las letras. Hoy sabemos que más de 35.000 uruguayos están aquí, en EEUU, como indocumentados; se encuentran separados de sus familias y con los temores de la deportación, lo que sería terrible para nuestro país: que volvieran para integrar la lista de los desocupados.

Hoy estamos reunidos muchos uruguayos que nos hemos ido conociendo de a poco y todos tenemos la misma preocupación. Hemos visto cómo otros países defienden a los suyos con sus consulados y embajadas y hasta los mismos medios de prensa de ellos son los que levantan la bandera en defensa de sus derechos.

Porque nadie nos defiende, será que es un castigo de los nuestros por tratar de buscar oportunidades, no sabemos qué pasa.

Ustedes tienen la posibilidad de decir a los uruguayos que hay otros afuera que están sufriendo, que extrañan sus costumbres, que lloran en silencio y que no olvidan a su patria y que alguien tiene que luchar por el reencuentro de las familias para que puedan visitar y ser visitados y vivir en paz. Gracias por darnos este espacio y aunque no tenga trascendecia nuestra preocupación, por lo menos lo intentamos . La patria no es un país; la patria se lleva adentro. Perdón por usar un nombre que no es correcto, pero aquí se viven días difíciles el inmigrante es terrorista y el terrorista es un señor.

Los hechos acaecidos el día 11 de setiembre han marcado un cambio de actitud del gobierno hacia todo inmigrante indocumentado. En este momento el hecho de ser inmigrante es sinónimo de terrorista, lo cual es un error.

Todos vinimos en busca de oportunidades a un país libre, generoso y capaz de brindar esas oportunidades. Es nuestro deber luchar para que esos sueños se transformen en realidad.

Pero para ello debemos comenzar por obtener la documentación necesaria que nos permita ser productivos para el país y para nuestras familias.

Por ese motivo, solicitamos se revean las leyes existentes a los efectos de brindar un amparo para todos los indocumentados

GUILLERMO DEL BUCEO

 

Agradecimiento al Hospital Policial

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* A través de la presente nota deseo dejar constancia ante los principales medios de difusión pública de la prensa escrita, la excelente labor que abnegadamente y en silencio viene desarrollando desde hace tiempo, y sin que ello haya trascendido hasta el momento, el equipo de médicos, auxiliares y personal de servicio del Hospital Policial. Labor ésta que pude comprobar personalmente recientemente en ocasión de verme envuelto en una situación en que un familiar directo mío tuvo la necesidad de ser atendido en ese centro de salud por un grave mal que le aquejaba. En dicha oportunidad, el grupo de profesionales integrado por los doctores Pastro, A. Fernández y Nocetti, como así también el cuerpo de nurses, enfermeras, y demás personal de servicio, demostró una calidad humana que va más allá de todo el profesionalismo que además supieron exhibir.

Por tal razón es que me dirijo a ustedes para hacerles saber que entiendo que en estos tiempos que corren tan difíciles para el género humano, nuestro país aún se destaca por albergar esos «bienes escasos» cuya obra resulta imposible de pagar. Simplemente, muchas gracias.

JORGE H. CABALEIRO / CI: 1 239 719-2

 

Robo en La Pasiva de Plaza Matriz

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* El día 16 de noviembre estaba almorzando a la hora 13.30 en La Pasiva de Plaza Matriz, hasta allí no era más que un almuerzo de dos amigas que trabajan y que hacen una pausa en sus actividades… Sin embargo, cuando en un momento procuré buscar mi cartera porque el almuerzo había culminado, para sorpresa de ambas mi cartera no estaba.

Cuando llamamos al mozo para comunicarle lo sucedido éste no hizo más que ofrecernos un cigarro a ambas restándole importancia al asunto, como si esta situación fuera un evento cotidiano del lugar… Ahora bien, cuando le informé al supuesto encargado del lugar éste no hizo más que ofrecer algo de dinero porque indudablemente me había quedado sin dinero siquiera para un ómnibus; además llamó a lo que según él es su servicio 222, que estaba afuera dado que supuestamente la inseguridad está afuera. Este último también me recomendó que hiciera la denuncia correspondiente en la Seccional 1ª porque él estaba en contacto con la Seccional…

Fuimos a la Seccional e hicimos la denuncia. Allí me entregaron un folleto donde se manifiesta cómo uno debería cuidarse de que no sucedan estos desagradables momentos; además nos dijeron que ellos no tenían conocimiento de que en dicho restaurante La Pasiva hubiera servicio de seguridad.

Esta fue la crónica de un viernes a la tarde que culminó con buena voluntad de una persona que encontró mi cartera, obviamente sin dinero, sin mi celular que es para mí un medio de trabajo dado que soy vendedora y mi actividad así me lo reclama, tampoco aparecieron las llaves de mi casa… Pero bueno, así estamos ¿no? A una persona la roban dentro de lo que supuestamente es una empresa y no importa, dado que el servicio no incluye seguridad, la existente sólo es necesaria para que en el caso de existir algún incidente de este tipo la empresa de seguros cubra lo que corresponda.

En fin, los clientes lo único que podemos demandar es si nos entregan una comida en mal estado o no estamos de acuerdo en cómo hemos sido atendidos, «Seguridad» no forma parte del servicio.

Lamentablemente, en dicho restaurante pasan aproximadamente 700 personas por día y sólo a mí me sucedió. En definitiva ellos no pierden nada ni les interesa cómo me siento, si puedo reponer las cosas hurtadas, si estoy incomunicada, si puedo cambiar la cerradura de mi casa… la seguridad no forma parte del servicio y si un cliente insatisfecho se comunica con treinta de su entorno… no pasa nada, quedan 630 que diariamente viven ajenos a lo que esta empresa define como ¡servicio!

CECILIA / CI: 3.653.890-4

 

El rol de las Fuerzas Armadas

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Cuando dije «calificar a la Policía» y en todo caso en Costa Rica, lo que existe de EEUU es un Guardia Costero, costo infinitamente inferior a lo que significaría con FFAA. Lo de «no creo que este lector pretenda…» (respecto de comentarios que mereció mi Llamada al Director de días atrás), corre por cuenta de sus propios prejuicios, de paso sería absurdo que yo le dijera «todo tipo de solución a este lector le viene del norte» ¿verdad que sí?

Me alegra también sus otras interrogantes, sus cuestionamientos, elementos que sirven para llevar adelante los cambios. Usted dice «se vuela un techo en una escuela rural», «cavar zanjas o ayudar damnificados por las inundaciones ¿quién cree que va? ¿Usted? Digo yo: ¿las intendencias no son elementos idóneos para desastres, caminería, zanjas? Si hablamos de participación fundamental, vertebral, en inundaciones, tanto en Artigas como en Argentina es la propia gente, no las FFAA como organismo, que llevan adelante las soluciones. En cuanto a sus preguntas de «¿Qué harán estas personas que no tienen primaria?» «Elevaría el índice de desocupación», excelentes cuestionamientos para una respuesta contundente
: ¡Poner al país de cara a lo productivo!

Ahora mis preguntas: ¿Qué me cuenta del Biodiesel? investigación desarrollada por nuestra Universidad hace diez años, daría trabajo a vastos sectores del interior, en el combustible vegetal. Los ingenios azucareros, ¿por qué cerrarlos? ¿Por qué la industria del vidrio no es viable?

Podría continuar interminablemente con preguntas, pero todas podrían traducirse en una: ¿No le parece que el rumbo de lo productivo, la alta desocupación, gente que no ha terminado primaria, gente que se va del país, alta criminalidad, suicidios por desesperación, precariedad del trabajo, salarios miserables, la salud en el CTI, el agro olvidado, son temas que no están en la agenda de prioridades de nuestro gobierno? ¿Todavía le parece que no pienso?

GUSTAVO BULLA

 

Madre de un recluso

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Soy madre de un recluso de 20 años. Yo como madre sé en carne propia el dolor que sentimos las personas que tenemos a nuestros seres queridos encerrados. Tenemos que llevarles una cuota de ánimo cada vez que vamos. Sé que los golpean, los desnudan en la madrugada, las famosas requisas, que nadie quiere contar porque después vienen los palos. Es cierto: tenemos que sentarnos en una frazada en el suelo, llevarles para hacer su comida porque les llega muy poca o casi nada y yo con mis propios ojos vi entrar un container de carne.

¿Dónde va a parar? A la visita la revisan exhaustivamente, pero ¿quién pasa los «porros»? si nosotros no somos. Los chiquilines ahí adentro tienen que usarla para que se les pase la vida más rápido, y eso de insertarlos en la sociedad es una frase burocrática, porque es mentira, después los miran distinto, no hay ayuda para esos chicos que delinquieron, tuvieron su error, pero les puedo asegurar que lo pagan con creces. No salen igual. Qué me pueden decir de gente joven, que la TV les hace entrar por los ojos cosas lindas y caras e inalcanzables para muchos chicos, todos fuimos jóvenes y adolecimos. Se llenan la boca al decir los valores se han perdido ¿qué valores? Si vemos a ciencia cierta que nuestros políticos, los que tendrían que dirigirnos, aquellos que les dimos nuestra confianza, allá arriba por unos pesos desconocen los valores de la familia. La familia está en decadencia y a su vez la sociedad por tanto corrupto. ¿Qué espejo tienen nuestros jóvenes? ¿Y los derechos humanos… dónde están?… Apuesto que jamás fueron a conversar con esos chicos que muchos están olvidados ¿Hay maestros? ¿Hay psicólogos para recuperarlos? Es nuestra juventud también.

M. de R.

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