Derechos humanos
Hoy se conmemora el 53 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que Naciones Unidas proclamara el 10 de octubre de 1948.
En dicha declaración surge que los derechos humanos comprenden los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y de desarrollo.
Los derechos civiles y políticos, incluyen el derecho a la vida, a la libertad, a un juicio justo a ser protegido de la tortura y la violencia.
Los derechos económicos, sociales y culturales incluyen el derecho a trabajar en condiciones justas y favorables, a la protección social, a un nivel de vida adecuado al nivel más alto posible de salud física y mental, a la educación, a disfrutar de los beneficios de la libertad cultural y el progreso científico.
Los derechos de desarrollo son los derechos que los países tienen al desarrollo, a la autonomía económica, a la paz y la seguridad.
Estos derechos se definen en varios documentos internacionales sobre derechos humanos y son aplicables a todas las personas independientemente de su sexo, raza, lengua, religión o discapacidad.
Son nuestros derechos. Debemos asegurarnos de que sean respetados.
El eslógan de la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos realizados en Viena (Austria) en 1893, señala: «Derechos Humanos. Conócelos. Exígelos. Defiéndelos».
Derechos humanos y discapacidad
Existe en América Latina un gran porcentaje de discriminación hacia las personas con discapacidad y, con ello, una constante violación a sus derechos humanos. La violación de derechos se aprecia en diversas acciones y por la negligencia de parte de la sociedad. La falta de oportunidades educativas, de servicios médicos, tanto en la rehabilitación como en la atención general a las personas con discapacidad, las dificultades de movilización, los encierros forzados por la existencia de las barreras arquitectónicas, de carencia de un transporte accesible, la exhibición de los discapacitados atentando contra su dignidad, la falta de posibilidades de empleo, son los ejemplos más claros de agresiones a las cuales están expuestas las personas con discapacidad. Esta perpetuidad de agresiones nos permite apreciar que la mayoría las aceptan pasivamente, pero es obligación de quienes estamos en conocimiento de nuestros derechos, levantar nuestra voz y exigir nuestro espacio en la sociedad. *
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