CANDIDATO INDEPENDIENTE, TENIA 19 AÑOS CUANDO LO POSTULARON

El barrio Lavalleja dio sus votos a un concejal de 20 años

Desde abajo, hace tres meses, cuando él tenía 19 años, brotó en el barrio Lavalleja la imparable marea que el pasado domingo 26 de noviembre arrastró casi 500 votos a la candidatura de Martín.

La gente pensó que Martín podía ser un buen concejal, se propuso darle el cargo y lo hizo, sin que ningún partido político oficiara de intermediario, gestor o respaldo.

Primero fue necesario convencer al propio Martín, quien ni siquiera había pensado en presentarse a las elecciones. Y entonces hubo diálogos así:

–Tenés que presentarte, Martín.

–¿Yo? ¿Te parece?

–Sí, dale.

La insistencia se renovaba día tras día. Martín sonríe al recordarla:

–Me daban manija.

–¿Y vos qué pensabas?

–Yo dudaba. Ser candidato con mi edad… ¿te das cuenta?

–Pero la gente quería…

–El Tortuga me alentaba. Y también Carmencita, Fierrito y otra gente amiga. Y al final me convencieron.

Martín, ya con 20 años recién cumplidos, se presentó como candidato independiente por la sub zona 5 del Zonal 13 y su única propaganda fue un cartelito que puso en un almacén del barrio. Los 491 votos que obtuvo lo convirtieron en uno de los cuatro postulantes más votados de todo el zonal.

 

Pobreza creciente

El Centro Cultural Lavalleja y la guardería Kin Tun Tan son espacios del barrio en los que Martín ha desplegado la intensa labor comunitaria que nutrió su candidatura a concejal. Los méritos que acumuló allí sirvieron para que vecinas y vecinos vieran en él a un representante confiable, identificado con la gente, incansable impulsor de obras sociales. Martín piensa que la Comisión de Cultura del zonal será un lugar desde el cual podrá continuar, extender y sobre todo enriquecer la labor que venía desarrollando a nivel barrial, porque, dice, «abarca una gran cantidad de aspectos de la vida de la gente y permite hacer muchas cosas».

Subraya que la responsabilidad que asume exige una visión global de los problemas:

«Uno no puede encerrarse en chacritas. Debe hacer por su propio barrio todo lo que esté a su alcance, por supuesto, pero también tiene la obligación de meterse a fondo en todos los otros temas que interesan al zonal en su conjunto. La realidad muestra que cada barrio del zonal tiene problemas comunes y también específicos, y que todos se deben encarar como corresponde», sostiene.

El problema mayor, más serio, es la pobreza, afirma:

«Sobre ese no hay dudas. Se ve claramente en mi zona y en todas. Las diferencias sociales son notorias. Cerraron fábricas y empresas de todo tipo, hay mucha gente sin trabajo, sin vivienda digna. Eso es lo que está pasando y es el problema más grave de todos».

Martín conoce bien el tema porque su propio barrio ha sido víctima del dramático proceso de empobrecimiento creciente que afecta también a muchas otras regiones de Montevideo y piensa que las acciones sociales y el trabajo comunitario pueden ayudar a mucha gente que hoy sufre necesidades de todo tipo.

 

La juventud

En el conjunto de los 617 concejales que Montevideo eligió el 25 de noviembre, predominan quienes tienen más de 40 años y la franja mayoritaria está integrada por personas de 60 o más.

No llega al diez por ciento del total el número de concejales menores de 30, dato que por sí solo habla de la todavía muy escasa representación que la juventud tiene en la dirección de los zonales.

Sin embargo, en muchos barrios las y los jóvenes participan activamente en importantes actividades comunitarias y en no pocos forman parte de los grupos zonales más dinámicos.

Esta militancia barrial aún no se refleja como sería de esperar en las elecciones de concejales pero aun así marca un alentador resurgimiento de la presencia juvenil en este ámbito.

Una de las consecuencias de ese resurgimiento es el apoyo que jóvenes como Martín están ganando en varios zonales, más allá de banderas políticas, intereses partidarios y acentos ideológicos.

A juicio del sociólogo Efraín Gomensoro, esta aún incipiente tendencia puede tener efectos muy positivos:

«Parecería que poco a poco la gente adulta está depositando mayor confianza en los jóvenes que con hechos demuestran su interés en estas cosas. Tal vez busca sangre nueva que tome la posta, tal vez ve en esas muchachas y muchachos a un sector que puede llevar adelante proyectos que las personas mayores no lograron concretar. O quizá influya simplemente la idea de que ya llegó el momento de dar su lugar a la gente joven en este país envejecido donde es muy difícil que a los veinteañeros les asignen puestos de responsabilidad como el que obtuvieron, con gran respaldo, Martín Aldaya y otros candidatos de su mismo grupo etario. Si esta tendencia se consolida, se abrirá una instancia de renovación que puede alcanzar gran importancia en el mediano plazo».

En tanto su elección es motivo de análisis sociológicos, Martín espera el momento de asumir. Sabe que puede hacer muchas cosas y tiene ganas de hacerlas. *

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