MONSEÑOR COTUGNO BENDIJO LAS AGUAS Y CRITICO AL "IMPERIALISMO DEL LUCRO" Y LA INJUSTICIA

Pescador de hombres

El arzobispado de Montevideo retomó ayer una vieja tradición de la iglesia de celebrar la fecha en que se recuerda la Inmaculada Concepción de la Virgen María y su relación con el inicio de la temporada de playas del 8 de diciembre.

En la década de los 40, el párroco de Pocitos se embarcaba en un pequeño bote y desde allí bendecía las aguas del Río de la Plata. Luego esta costumbre quedó en el olvido. Ayer Cotugno reflotó el ritual, pero fue más allá.

Tras de sí llevó a 860 cristianos a colmar la capacidad de la embarcación de Buquebús, y recordando un pasaje bíblico denominado «Pescador de Hombres», propuso a los feligreses no tener miedo e internarse mar adentro y echar las redes para la pesca. En su homilía hizo referencia a las consecuencias terribles del terrorismo «que sigue cosechando la muerte» y también de la «injusticia imperialista del lucro, que hace imposible el respeto de la persona humana» y provoca además la venta de la dignidad y la libertad.

Lejos de toda solemnidad, la comunidad católica manifestó en el transcurso de todo el viaje, que duró más de tres horas, una disposición a celebrar alegremente y se tomó con humor las complejidades que tuvo al desarrollar una misa en alta mar.

La baja velocidad que empleó la embarcación y la fuerza de las olas produjeron movimientos continuos que provocaron constantes pérdidas de equilibrio de los pasajeros y serias dificultades para trasladarse en su interior.

Es más, a pesar de los intentos por mantener firme la imagen de la Virgen de los Treinta y Tres, emplazada en un templo improvisado, ésta cayó en una de las sacudidas de la nave.

Monseñor Cotugno dispuso que para participar de este acto se debería elegir a ocho personas por parroquia, además de seleccionar a creyentes de bajos recursos que por su condición tuvieran pocas oportunidades de viajar en barco. Escogieron también a integrantes del Cottolengo Don Orione y personas con Síndrome de Down.

Pasadas las 14 horas partió la embarcación y una hora y media después llegó frente a Punta Gorda, a tres kilómetros de la costa.

En este lugar podía visualizarse a lo lejos la concentración de fieles que seguían por altoparlantes el desarrollo de la misa del arzobispo. *

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