LA PEQUEÑA LOCALIDAD SALTEÑA LLEGO AL EXTREMO DE TENER QUE ORGANIZAR OLLAS POPULARES

Angustiante llamado desde Villa Constitución, que quiere vivir

DIEGO FERNANDEZ, SALTO

 

La insostenible situación por la que atraviesa la localidad salteña de Villa Constitución se exterioriza en una angustiante carta de un grupo de vecinos que están llevando adelante un olla popular los fines de semana. La citada actividad solidaria funge a la vez de punto de encuentro para quienes procuran organizarse, reclamando «tierra, semillas y maquinaria» para poder producir, aunque más no sea en una economía de subsistencia familiar.

Cabe recordar que los poblados de Constitución y Belén atraviesan desde la pasada década una severa crisis de deterioro producida por el cierre del complejo azucarero estatal El Espinillar. Dicho ingenio agroindustrial clausurado, desmantelado y sus tierras privatizadas durante el gobierno del ex presidente Luis Alberto Lacalle, daba trabajo a un millar de personas entre efectivos y zafrales. Su cancelación significó cortar la principal fuente de trabajo de la zona sin que la reconversión hortícola, arrocera o citrícola llevada adelante con posterioridad aportara, siquiera medianamente, las plazas laborales otrora existentes.

Los vecinos que llevan adelante la olla popular hicieron pública una carta, que luce cuatro firmas a su pie, en la que aseguran que «ante la dramática situación que se vive en Villa Constitución, con una desocupación que abarca casi la totalidad de los habitantes de la Villa y que está llevando a una situación familiar desesperante, la falta de alimentos básicos y la imposibilidad de comprarlos, a eso le sumamos cientos de cortes de agua y luz, la carencia en atención a la salud, los CAIF y comedores escolares que cierran, familias enteras que venden sus muebles y casas para emigrar, en busca de un futuro incierto en Montevideo u otros países».

«Un grupo de vecinos» –agrega la nota– «nos hemos juntado a una «olla popular», que se hace en la Plaza Graciela (Negrita Aramburo), frente al Náutico todos los domingos para reclamar soluciones reales a los problemas de nuestra gente. Nuestro pueblo no es responsable del cierre de El Espinillar y la mentira de los 10.000 puestos de trabajo con su reconversión. No somos responsables de la emigración de nuestros familiares, no somos responsables de que nos corten el agua y la luz, que cierren el CAIF. No somos culpables de la desocupación de más del 80% de nuestros trabajadores, exigimos soluciones reales y no más mentiras».

Concluye la misiva indicando: «Viajes inútiles de nuestros gobernantes, ¡queremos fuentes de trabajo!, que no nos corten más el agua ni la luz a quienes queremos trabajar y nos niegan el trabajo, que nos entreguen tierras, semillas y maquinaria para trabajar y cubrir las necesidades básicas de nuestras familias, la Intendencia lo puede hacer, reclamamos lo que es nuestro, tierra para trabajar, dignidad para vivir. Olla popular de Villa Constitución. Por fuentes de trabajo y tierra». *

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