Buscadores de tesoros generan exigencias a nivel universitario
La búsqueda de la campana en inmediaciones de San Borja del Yi tiene, además de un componente de interés histórico, otros sin dudas, «políticos». El descubrimiento y rescate de objetos de embarcaciones históricas por buscadores de tesoros obliga a actualizar la gestión universitaria en cuanto al cuidado del patrimonio cultural. Aunque el estuario del Plata, en cuyas aguas naufragaron centenares de embarcaciones, es riquísimo para los arqueólogos subacuáticos, la falta de rubros ha abierto el campo para que individuos con otros intereses se aboquen al tema.
Los universitarios uruguayos explican que «la arqueología subacuática es una verdadera fotografía de un determinado momento del pasado. El conjunto de esos vestigios corresponde cabalmente a los que estaban en uso en el momento del naufragio. Esto nos permite realizar una interpretación puramente arqueológica de una etapa de la historia».
A ello suman la «extraordinaria» conservación de los vestigios bajo el agua, muy superior a los existentes en tierra.
El nuevo programa
La creación del programa universitario para docencia e investigación en arqueología subacuática tendrá a su cargo la coordinación de posgrados para formar profesionales idóneos. Se requiere sin embargo un sitio – escuela y asistencia financiera. Esta investigación exige además un laboratorio especializado en la conservación de los materiales recuperados, uno de los aspectos más problemáticos, aún no resuelto en el país. Este laboratorio exige además la participación de especialistas extranjeros que permita alcanzar los estándares exigidos internacionalmente en la materia.
La Universidad de la República ha hecho especial hincapié en el rol que la Comisión del Patrimonio Histórico y la Prefectura Nacional Naval están cumpliendo para el desarrollo de esta asignatura pendiente. *
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