En Uruguay se comercializan 43 agrotóxicos prohibidos o restringidos
Se conmemora hoy el Día Mundial por el no uso de Plaguicidas. Un 3 de diciembre hace 17 años, un escape de gases tóxicos en una fábrica de plaguicidas en la India mató a 8.000 personas y provocó graves secuelas en más de 500.000. Según el Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo se calcula que actualmente 220.000 personas mueren cada año en el planeta debido a intoxicaciones por plaguicidas y otros 3 millones sufren intoxicaciones agudas.
En el trabajo elaborado por Alberto Gómez, director del Programa de Agroecología del Centro de Estudios de Tecnologías Apropiadas (Ceuta), se mencionan 43 productos que se comercializan en Uruguay y figuran en la «lista consolidada de productos cuyo consumo y/o venta han sido prohibidos, retirados, severamente restringidos o no aprobados por Gobiernos». Esa lista fue elaborada por las Naciones Unidas en 1994.
Según el Registro Armonizado de Casos y de Productos para Toxicovigilancia y Prevención de Intoxicaciones por plaguicidas del Ministerio de Salud Pública (MSP) «diez mil sustancias químicas sintéticas son utilizadas a diario en todo el mundo y cada año entre mil y dos mil nuevas sustancias son introducidas al mercado. Dentro de estas sustancias de uso cotidiano se encuentran los plaguicidas, cuyo uso aumentó considerablemente en los últimos 40 años en toda la región, no escapando nuestro país a esta realidad. Esto ha conducido a una mayor exposición humana a estos biocidas a través de sus residuos en el agua, alimentos, aire, suelo, así como el uso a nivel doméstico».
El documento consigna que «los estudios en animales de experimentación y los incidentes en seres humanos vinculados a exposición de plaguicidas han confirmado que muchas de estas sustancias pueden provocar gran variedad de efectos adversos sobre la salud desde intoxicaciones agudas, alteración de la función inmunitaria, neurotoxicidad, defectos congénitos y cáncer».
La intoxicación aguda por estas sustancias puede ocurrir por exposición vía oral, inhalatoria, dermal, por accidente, en forma intencional o por exposición ocupacional en el trabajador que manipula estas sustancias.
Normativa insuficiente y no respetada
Según los decretos 149/77 y 525/78 se requiere inscripción y habilitaciones del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) para la venta de agroquímicos. En ese trámite se requiere información sobre el país de elaboración, nombre de comercialización en origen, fórmula, evaluaciones de toxicidad para el ser humano, peces y animales domésticos, tiempo de efectividad, envases, etiquetas, etc.
Según la legislación los productos calificados como «muy tóxicos» o «altamente tóxicos» sólo podrán ser vendidos por receta profesional firmada por un ingeniero agrónomo, donde se deje constancia que el usuario comprende las instrucciones de manejo del producto.
Los herbicidas están regulados por el decreto 410/69, donde se establecen normas para etiquetas, las aplicaciones y el almacenaje, entre otros aspectos. Incluye prohibiciones para el uso de ciertos herbicidas bajo ciertos equipos, en áreas de cultivos específicos, o guardando distancias mínimas. También se especifican las sanciones.
Los fertilizantes están regulados por la Ley 13.663 de 1968, con especificaciones sobre el envasado y etiquetado.
Pero no hay ninguna institución gubernamental o departamental que efectúe algún control sobre residuos en los alimentos frescos.
Según el director de la División Salud de la Intendencia de Montevideo, Miguel Fernández Galeano, desde 1996 se incorporaron a las normas bromatológicas de la capital las tolerancias en materia de agrotóxicos, tomando como base las normas nacionales.
«Hubo una experiencia puntual efectuada en colaboración con el MGAP en 1992 en el Mercado Modelo. No se evidenciaron valores de residuos por encima de los tolerables pero no tenemos un plan sistemático de análisis de muestras como sí existe para otros alimentos», comentó Galeano.
Según conclusiones de estudios efectuados por el Centro de Investigación y Asesoramiento Toxicológico del Uruguay (CIAT), la escasa información sobre el riesgo que implican estos productos y el no respeto de las normas básicas de manejo seguro aumentó la probabilidad de ocurrencia de intoxicaciones.
En los departamentos arroceros de Rocha, Cerro Largo, Artigas, Treinta y Tres y en Salto –donde predomina el cultivo citrícola– es frecuente la fumigación desde el aire por parte de empresas privadas.
Desde hace años vecinos y médicos denuncian estos actos que muchas veces se hacen sobre los propios trabajadores sin aviso previo.
Si bien no hay estudios científicos concluyentes, en esas zonas del país los índices de enfermedades respiratorias, afecciones en la piel, deformaciones congénitas y casos de cáncer son más altos que en otros puntos del país.
Actualmente la fiscal de Bella Unión, María Auxiliadora Cosse, solicitó medidas preparatorias en la investigación que se encuentra en la Justicia Penal a raíz de una demanda presentada por vecinos de Bella Unión (Artigas) víctimas de fumigaciones aéreas. Este hecho tuvo antecedentes en 1992.
A nivel parlamentario y considerando los vacíos legales existentes, el diputado Orlando Gil Solares está abocado a la elaboración de un proyecto de ley para establecer normas para el control y manejo de los agrotóxicos en el Uruguay.
La intoxicación en números
En las estadísticas del Centro de Investigación y Asesoramiento Toxicológico del Uruguay se observa una alta incidencia de intoxicaciones por organofosforados entre las consultas relacionadas con plaguicidas, ocupando el primer lugar respecto a la gravedad del cuadro clínico.
En el trabajo «Intoxicación aguda por organofosforados-Factores de riesgo» realizado por especialistas de dicho centro y publicado el año pasado se partió de la selección de 695 consultas por exposición a organofosforados recibidas en el período 1º de enero de 1996 al 30 de junio de 1998.
El 55% de los casos no presentó cuadros de intoxicación y el 45% restante se distribuyó de la siguiente forma: 242 casos correspondieron a intoxicaciones leves, 43 moderadas, 20 severas y 7 casos mortales.
El protagonismo de los organofosforados en las intoxicaciones agudas también se manifestó en estudios efectuados por el MSP. Los productos más frecuentes fueron DDVP, Paratión Metílico, Diazinón, Malatión, Clorpirifós, Metamidofós, Paratión Etílico. En el 59,2% de los casos la exposición fue accidental y en el 21.9% fue ocupacional.
El 18 % de los casos tuvieron carácter intencional, un 2% se debió al mal uso, 2% ambiental y a otras circunstancias correspondió el 0.5%. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad