La tierra, los árboles y los animales

«El nombre civil es uno de los atributos de la persona física y constituye, actualmente, uno de los medios más usados para identificar e individualizar a las personas en forma permanente, constante y uniforme», asegura Saul D. Cestau en el resumen esquemático Personas, volumen II.

El origen de tan importante identificación varió con los tiempos y su formación depende en gran medida del idioma.

En los pueblos primitivos, por ejemplo, se los formaba con una sola palabra. De ese modo griegos y hebreos llevaban un solo nombre. Fue en Roma que apareció el apellido o nombre familiar. Luego en la Edad Media volvió a usarse un único nombre.

En la actualidad se utilizan nombres dobles, formados con dos elementos –nombre y apellido–, cada uno compuesto de una o más palabras. El segundo elemento o apellido revela la familia de la que forma parte el que lo lleva.

En cuanto a la significación de los elementos, es curioso observar cómo se conformaron a través del tiempo. Así los provenientes de España tienen varios orígenes: algunos fueron tomados del nombre de las tierras en que se habitaba, como Córdoba; otros provienen de características físicas de algún miembro de la familia, por ejemplo Calvo; árboles y animales también influyeron y surgieron apellidos como Granado o León; el oficio desempeñado dio lugar a los Pastor y el color de pelo a los Rubio. Otro factor que incidió en la conformación del apellido fue el nombre de pila del padre al cual se le agregó «ez» y los hijos de Fernando se llamaron, «Fernández», los de Martín, «Martínez», los de Gonzalo, «González» y los de Rodrigo «Rodríguez». Los ingleses aplicaron un método similar al de los españoles y agregaron al nombre «son», y así salieron los Johnson, de los John. Los rusos en cambio añadieron «vitch» para los hombres y «ovna» a las mujeres. *

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