Tiene la Palabra
Argentinos: quédense con Avilés para siempre
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* El pedido de disculpas (parcial) por parte del señor Lucho Avilés, que tildó de apátrida al intendente Arana, sería bueno explicarle que posiblemente ese epíteto le quepa a él que diatriba contra su propio país (no integra precisamente el grupo de los uruguayos ilustres que nos dejan bien en todas partes).
También podríamos entregarle una lista de los cientos de niños y adultos que mueren en las rutas del país todos los veranos por algunos argentinos que piensan o quieren que no existan los reglamentos para ellos. (No todos son así por supuesto).
Y también podríamos decirle que si considera inepto a Arana, que no se vaya por la Rambla a Punta del Este a 116 km por hora (donde la máxima es 75) arriesgando la vida de cuanto peatón ande por allí, sino que recorra toda la ciudad y vea la obra realizada por la Admnistración Arana y la compare con los cincuenta años de anteriores gobiernos.
Estos personajes intrascendentes tanto en su país natal como en el que viven, descargan a través de «calenturas del momento» sus fracasos, inmersos en programas mediocres de chismes baratos, los únicos a los que pueden acceder por su limitada capacidad intelectual, cultural y artística.
¡La Intendencia no sólo debería cobrarle multa sino decomisarle los vehículos! Ese tipo de personajes no necesitamos que vengan.
Hay verdaderos argentinos que respetan al Uruguay por todo el cariño que le brindamos cuando vienen a descansar, que son los que además saben ganarse el respeto de todos nosotros.
Lamentable todo esto y más lamentable aun que alguien así haya nacido aquí. ¡¡¡Argentinos, perdón por mandárselo, gracias por tenerlo No nos lo devuelvan nunca!!
RUDY – <[email protected]>
Superan la realidad
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Se dice comúnmente que la capacidad de asombro siempre es superada, eso fue lo que me sucedió al oír a Lacalle, Fau, Hierro López y otros.
Las declaraciones fueron realizadas en respuesta a las expresiones que manifestó la señora Mary Robinson.
Da impotencia oír a estos señores que representan a un sector de la población que los votó, a mí no me representan, porque me sentiría muy avergonzada.
Las declaraciones del ex presidente Lacalle fueron de una desubicación extrema para el cargo que ocupó, al referirse a la señora Robinson y manifiesta que no permite que ningún gringo le dé lineamientos de cómo conducirse y que no sabía qué nacionalidad tenía la señora.
Haber sido presidente de la República no lo hace un ser que no tenga derecho a tener manifestaciones que tiene cualquier ciudadano, pero como político debe estar a la altura de tal y responder con respeto.
Las desafortunadas expresiones realizadas hacia la señora Robinson fueron de una falta de respeto, educación y ubicación total.
En 1989 se hizo campaña a favor del voto verde y el señor Fau pertenecía al Frente Amplio y militó y bregó para obtener un resultado que laudara esa situación muy dura sobre los DDHH.
El ser humano no es perfecto; se pueden tener ideales, principios, pero también ambiciones y cuando no se logran en un partido lo buscamos en otro.
Lo recuerdo como profesor de Educación Cívica y Moral; con la apertura democrática se dedicó a la política, lo increíble es haber enseñado dicha materia y no sus idas y venidas por los diferentes partidos.
Con respecto al vicepresidente, Hierro López, a quien se le presenta como profesor de historia, dictó clases como tal, no es recibido; esta información la dejo a su criterio de publicar, creo que mi información es correcta.
Como ciudadana me siento muy mal representada por estos señores, que por su actividad política tienen la posibilidad de los medios de comunicación y así desacreditar la actuación de personalidades que son sensibles ante el dolor de los demás.
Todo lo contrario sucede con quienes apoyamos la labor de la señora Robinson y no tenemos la posibilidad de manifestar nuestra solidaridad.
Las expresiones de la señora Robinson son las que diría toda persona que considera que la vida es lo más importante y lo que han sufrido los familiares de los desaparecidos, sólo ellos lo sufren y ningún militar lo entendió y entenderá, porque no lo sufrió.
El concepto de que fue una guerra de ambos bandos, puede aceptarse como tal, pero el juicio no fue para ambos lados igual; los tupamaros cumplieron con quince años de cárcel, para algunos reaccionarios tal vez no fue suficiente, pero los militares no han pagado ni con un día de cárcel y se siguen beneficiando con la libertad, ascensos, privilegios, etc.
¿Qué organismo les tiene que explicar que son asesinos?
ANA GAGLIARDI – C. I. 1.358.128-1
El águila asesinó a la paloma
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Debido a que LA REPUBLICA tuvo la gentileza de publicar el mensaje de nuestra ex compatriota María María el día 23.10.2001 y por intermedio suyo me tomo el atrevimiento de contestarle pues al leerlo me pareció conveniente hacerlo.
Sepa disculpar si le causó malestar el «ex compatriota» pero es sólo el efecto que hicieron sus frases en mí: «A nosotros nos quitaron la tranquilidad y la paz… a nosotros nos declararon la guerra… nos vamos a quedar de brazos cruzados. Debido a esas frases de ahora en más en estas breves letras la trataré como una norteamericana más».
Es muy ocurrente sus palabras hacia el señor Fasano al decir: «Les fue más fácil salir a esconderse en otro lado», es una pena que usted señora María no nos indique si usted misma se autoincluye en esa «bolsa» de uruguayos que abandonaron el país por equis causa, con la diferencia de que usted lo abandonó para siempre para adquirir (parecería con beneplácito) otra cultura ajena a la nuestra.
Es verdad que los atacaron a ustedes, que falleció gente inocente (incluyendo los que votaron al asesino Bush), que los niños son las criaturas más angelicales que fallecieron en este acto, es verdad que había personas de todas las civilizaciones (no nacionalidades como erróneamente confundió usted asiáticos con nacionalidad).
Fue un acto salvaje digno de gente «enamorada de la muerte», comparable (quizás) con todos los asesinatos que cometieron sus gobiernos en el transcurso de los últimos 100 años, porque creo que su autocambio de civilización no le impide ver hacia atrás y depositarse un minuto como espectadora cuando su país asesinó 100.000 inocentes (tan inocentes como los suyos) en Hiroshima, otro minuto más en Vietnam cuando su gobierno arrojaba napalm sobre inocentes (tan inocentes como los suyos), otro minuto más en Panamá cuando masacraban inocentes (tan inocentes como los suyos) en la invasión de 1989, etc., etc.
Me animo a decirle que los minutos de avasallamientos a la humanidad de ese etc., etc., alcanzarían para completar la vida entera de un ser humano.
Coincido con usted cuando dice que les quitaron la tranquilidad, ahora pueden sentir en carne propia una minúscula parte del miedo que sintieron otros países del mundo al ser atacados por sus gobiernos, pero discrepo con usted cuando dice que les quitaron la paz.
La paz era aquella hermosa paloma blanca que volaba hace decenas de años alegremente en el cielo llevando la ramita más tierna de olivo, cuando el águila norteamericana la mató con su instinto asesino.
Atentamente, un ex compatr
iota suyo.
COYUNGO
El costo de las Fuerzas Armadas
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* El peso del Estado en nuestro país, con plebiscito del ’92 mediante cuando la ciudadanía decidió no vender las empresas públicas, hay una cierta clase política que pretende el «no te gusta, dos platos». Propongo ocuparse también de otro plebiscito (’89) pero ese es otro tema, no laudado por cierto. Todos estamos de acuerdo con que las empresas públicas necesitan cambios profundos, adecuarse a los tiempos, eficiencia, liberarse de vicios de décadas como el clientelismo, que no necesariamente implican venta, pero… hay otros organismos del Estado que no son los habituales como Antel, OSE, Ancap, que no sólo deben ingresar al debate, ¡sino al debate de su propia existencia! como lo son las FFAA.
No es nada nuevo, el gobierno de Costa Rica –cuyo presidente nos visitó recientemente– ya hace un buen tiempo las eliminó para volcar esos recursos al sector productivo, enseñanza y a calificar a la Policía entre otros, ¿no es un buen ejemplo a seguir?
Creo que por lo menos da para empezar a tomar en cuenta.
Como montevideano común, con mis amistades y gente en general siempre está el comentario, cuando vemos el «Hércules» sobrevolando la costa, o los camiones del ejército por las calles, o las tanquetas (no menos de 10) cruzando la ruta 11 a la altura de la 8 en maniobras, ¡cuánto gasto absurdo! ¡qué bofetada al pueblo! ¡qué inutilidad tan grande! ¡cuántos miles de dólares en combustible para nada! y otras expresiones más duras, desde el punto de vista de la situación del pueblo.
¿Para qué sirven las FFAA?, si miramos al pasado ¡flaco favor le han hecho a nuestro pueblo!, por más que queramos tergiversar la historia, hay elementos de ella que son contundentes como el plebiscito de 1980 donde la ciudadanía dijo NO, en las peores condiciones, de querer legitimar la dictadura. Problemas hemos tenido, tenemos y seguiremos teniendo, en los cuales las FFAA no han estado a la altura de las circunstancias. Los ejemplos son varios y van desde problemas en el mar, aire y tierra (buque hundido en La Paloma, otro helicóptero, sospechosos suicidios en calabozos, contrabando de largos años, maniobras aéreas que han terminado más de una vez en desastres).
Parte también de este posible debate, el tipo de país que queremos ser, educar para la paz o para la guerra y en el caso de esta última, guerra ¿con quién?
GUSTAVO BULLA – <[email protected]>
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