Cinco minutos de libertad
Vamos, que ya es hora!», exclamó una de las profesoras a sus alumnas adolescentes. Cinco muchachas subieron al escenario del teatro del Anglo con los latidos acelerados y dispuestas a cumplir con el objetivo de hacer pública la pieza teatral que le demandó meses de trabajo. Dejaron el encierro del Iname y por unos minutos sintieron tocar el cielo con las manos. En la noche del viernes transmitieron un mensaje esperanzador y de arrepentimiento y se preguntaron «¿por qué me corté las alas para no poder volar?».
Eran las 22.30 horas y cuando los espectadores aguardaban la entrada en escena de los actores Petru Valenski y Marcelo Galli para presentar la obra «Alcanzame la Polvera», cinco jóvenes adolescentes irrumpieron sobre las tablas y comenzaron a desarrollar su propia representación. No eran muchachas pertenecientes a grupos teatrales independientes ni los ganadores del concurso de teatro joven. Son menores privadas de libertad por cometer actos delictivos. Tras de ellas, se esconden difíciles experiencias familiares y personales. Esta es una experiencia inédita, debido a que fueron las propias adolescentes las que escribieron el guión y se presentaron frente a un público variado y en un escenario donde trabajan verdaderos profesionales del teatro. Sin lugar a dudas, ingresar a este proyecto que dio inicio hace un año, posibilitó a estas muchachas elevar su autoestima y creer que aún pueden revertir sus vidas. Tras culminar la obra, los rostros sonrientes denotaban la sensación de que «se pudo», a pesar de los nervios y de los amargos recuerdos del pasado. «Después de todos los desastre que me mandé, pienso cambiar, seguir estudiando y salir con otra cabeza diferente», afirmó una de las muchachas con más edad del grupo. Otra afirmó: «Espero tener mi casa, ser independiente y poder caminar en la calle tranquila, sin sentirme perseguida»; mientras que la más pequeña, que aparentaba tener unos 15 años, con un eufórico optimismo auguró hacer en el futuro canto lírico, teatro y danza. Incluso, el mismo día de la presentación de la obra, una de las menores debió soportar la noticia de la muerte de un ser querido. «No iba a venir, pero me puse las pilas, cambié la cara y afronté esto para no dejar solas a mis compañeras», dijo.
Las menores internadas en el Centro de Ingreso de Adolescentes Femenino (CIAF) del Iname participan de la iniciativa teatral de la organización no gubernamental Proyectos Culturales, como una experiencia piloto, que es un paso previo a una obra de mayor elaboración y con una extensión de una hora.
El trabajo expuesto en la noche del viernes en el teatro del Anglo tuvo una duración de 5 minutos; el guión fue realizado por las propias muchachas con el aporte de cada una y la canción que cierra la pieza teatral es propiedad de los menores internados en la Colonia Berro.
La puesta en público del pasado 23 de noviembre y la que harán el próximo viernes, es posible gracias al apoyo que brinda la Compañía Teatral Italia Fausta al entregar gratuitamente un espacio previo a la presentación de la función de «Alcanzame la Polvera».
Como en la vida misma
Hace un año que iniciaron las tareas teatrales pero hace un mes que intensificaron los preparativos para la obra. Es notoria la influencia personal, cargada de experiencias traumáticas y conflictivas, la que fue reflejada en el argumento. Los personajes, los modismos, el lenguaje utilizado en la obra, quizás formaron parte del bagaje de recuerdos surgidos en su entorno familiar. A pesar de lo dramático de la temática planteada, la situación de dos hermanas –una de ella madre de una pequeña– que ante las adversidades de la vida rumbean hacia el mundo de la prostitución, el desenlace es esperanzador. Se dan cuenta que a través de este «trabajo» finalmente no se llenarán de dinero y que pretender llegar a la vía más fácil tiene un alto costo. Por tal motivo, rectifican su conducta, pasando una de ellas a dedicarse completamente al cuidado de su hija y la otra, a desempeñarse en un empleo digno.
La obra culminó con un intenso y prolongado aplauso de los espectadores. Minutos después, las propias adolescentes reconocieron que llegaron al teatro con muchas ganas y seguras para actuar. Pero cuando subieron al escenario, no esperaban ver directamente el rostro de los espectadores, ya que se imaginaban que la sala estuviera a oscuras. Esto las puso un poco nerviosas, no obstante la obra, que tuvo el acompañamiento de las docentes Ileana López y Federica Pulso, salió redonda.
Mario Villagrán, responsable del proyecto cultural, explicó que la iniciativa de ejecutar la obra teatral forma parte de diversas experiencias artísticas reflejadas a través de cinco talleres de música, dos de plástica, uno de teatro y uno de danza. En ellas participan unos 60 jóvenes.
Consideró que el arte incluye y transmite valores, y genera paradigmas ideológicos, que llegan a convertirse en referentes para los jóvenes. Dijo que esta tarea tiene la finalidad de servirle al menor para realzar su autoestima, desarrollar un sentido de pertenencia y tener logros concretos, contrarrestando una historia llena de fracasos, dado su condición social y familiar. *
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