Elogiando a la duda
Escribe: Horacio Buscaglia
Nada es como parece, dijo aquél y se partió la cabeza tratando de atravesar un muro de hormigón.
Pero no estaba mal rumbeado. Porque aquel otro dijo lo mismo y tanteando con paciencia encontró la puerta disimulada en el muro de hormigón.
Todo hacía pensar que la señora del diputado Silveira había sufrido un atentado contra su vida, hasta destituyeron al Jefe de Policía, y ahora parece que la cosa no está tan clara. Hasta de autoatentado se habla.
Con el IVA pasó lo mismo, aunque aquí no había atentado (¿o lo había?), nadie quería ponerle el cascabel al gato porque sospechaban que iba a quedar sonando largo rato. Y de pronto la coalición se descoaliciona. Todo vuelve a empezar, que casi es lo mismo que decir que todo se terminó.
Y la Suprema Corte creía que autorizaba una custodia policial pero resultó que abrió la puerta a un operativo casi militar para proteger al desprotegido Gavazzo.
Y así es que Sanguinetti y otros nos trataron de convencer de que el asunto de los desaparecidos no era para tanto y que además estaba finiquitado. Y, hete aquí, que el propio gobierno nos dice que no era así y, aunque Sanguinetti sigue calladito la boca, el horror, el dolor y la indignación vuelven a golpearnos los ojos.
Y hasta su famosa Ley de Caducidad resulta que es ilegal, según lo asegura el máximo magistrado francés, miembro de la Comisión de DDHH de la ONU.
Y el «joven-uruguayo-exitoso-a-quien-hay-que-imitar» de apellido Espuelas, de Golden Boy de Starmedia pasó a Niño de Lata por «cifras incorrectas» en los balances.
Nada es lo que parece. Nada.
Y casi siempre la duda conduce a la verdad.
Ya lo dijo Brecht en su «Elogio de la duda»: Tú que eres un dirigente no olvides que lo eres porque dudaste de los dirigentes. Por lo tanto, permite que duden de ti, los que tu diriges. *
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