Rugen los motores
Yo nunca fui un tipo tuerca porque me gusta más ser tornillo, pero me interesé en el tema al saber que en el Parque Rodó van a correr profesionales del volante.
Eso será muy atractivo. Vienen de distintas partes del mundo. En realidad no vienen a correr. Si fueran ellos los que corren no necesitarían de esas barreras de hierro que están colocadas al borde del circuito. Ninguna persona necesita esas cosas para correr. Eso sería muy extraño. Vienen a conducir autos que desarrollan altas velocidades. Los fabricantes prohíben a sus conductores llevar colgando del espejo retrovisor aquel cartelito que dice: «No corras papá». Eso podría ser contraproducente. Sus motores rugirán, porque los motores de los autos de carrera no hacen ruido sino que rugen. Eso será muy impactante.
En más de una curva alguna máquina derrapará, pero su conductor, hábilmente, logrará enderezarla. Eso será muy instructivo. Otros calcularán mal y sus máquinas rozarán las barreras de hierro que están al borde del circuito y sacarán chispas.
Eso será muy vistoso. Los conductores nunca serán llamados chóferes, pero si pilotos. Eso los hará inconfundibles. Más de uno reventará un neumático y seguirá marchando con la llanta entre jirones de cubierta. Se percibirá entonces el olor a goma quemada. Eso será muy excitante. En más de una oportunidad, al querer adelantarse, se tocarán provocando un trompo y choque contra las vallas con alarmante incendio.
Eso será toda una novedad. Habrá mucha gente mirando cómo pasan los autos ligerito. Eso será muy colorido. Se verán niños subidos a los hombros de sus papás. Eso será muy tierno. Yo no asomaré la nariz, ni loco. Eso será muy cuerdo.
Las gaviotas de Playa Ramírez se mudarán a Pocitos. Eso será muy sano. *
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