Tiene la Palabra…
La alianza beneficia a los rusos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Este juego de alianzas beneficia a los rusos y no hay duda que perjudica a los israelíes. El señor Sharon tiene cierta razón cuando ve con temor las apresuradas concesiones de Bush a los palestinos. Washington sabía que las excelentes relaciones con Israel le acarreaban la enemistad del mundo islámico, pero no le importaba porque no pagaba por ello un precio demasiado alto.
Tras el 11 de setiembre terminó esa lectura del conflicto y se pasó a otro tipo de análisis: primero está la seguridad norteamericana y luego la seguridad de Israel. De ahí se derivó una conclusión: admitamos la creación a corto plazo de un Estado palestino para mejorar las relaciones con los gobiernos islámicos.
Pero el asunto que inquieta a los israelíes no es ése sino otro más dramático: ¿dejarán los fundamentalistas de procurar la destrucción de Israel tras el surgimiento de esta nueva nación mahometana, o se sentirán envalentonados para tratar de exterminar a los judíos?
Vale la pena repetir el artículo siete de los estatutos de Hamas, la organización terrorista islámica, citado por Bruce Hoffman en A mano armada: Historia del terrorismo: «El tiempo de la redención no llegará hasta que los musulmanes no luchen contra los judíos y los maten, y hasta que los judíos tengan que esconderse tras árboles y rocas cuando suene el grito de ‘musulmán, aquí se esconde un judío. Ven y mátalo'». Porque ni siquiera se trata de odio a los israelíes por razones territoriales.
Como sueña y promete el imán Ahmad Ibrahim, líder de Hamas: «Seis millones de descendientes de los monos (judíos) ahora rigen todas las naciones del mundo, pero su día llegará. ¡Alá, mátalos a todos, que no quede ni uno!». Con esos truenos, la verdad, Israel no puede bajar la guardia. Sería suicida.
ADRIAN
¿Persecución
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* De mi consideración:
Para su conocimiento y publicación vengo por este medio a informar lo siguiente: el día 7.5.99 a las 18 horas aproximadamente en las cercanías de la Escuela Nº 1 donde fui a recoger mi hija de 6 años de edad, cuando iniciaba la marcha en mi automóvil Chevrolet Opala Modelo 1970, con el que hacía 14 años recorría las calles de esta ciudad, fui abordado por dos individuos de mi conocimiento, quienes mediante un ardid me hicieron descender del coche, y una vez en la vereda, uno de ellos se identifica como empleado de Aduana, manifestando que mi «auto está denunciado y queda detenido».
No entendía nada pero ante la violencia de la medida frente a mi esposa y mi hija menor, y como no tengo complicidad con el pasado, accedí acompañarlos hasta la Aduana. Una vez allí empezó a revisarlo y raspando con una lima el motor, lo que dijo era el número que no se veía, me hizo un Acta –que da vergüenza– y se quedaron con mi auto.
Al día siguiente fui a hablar con el encargado de la Receptoría de Aduana Heber Lauro Duarte, quien con claras intenciones me hizo propuestas indecentes y como no accedí a sus requerimientos de cambio, salió a los medios a despotricar contra mi persona.
Aduana informa al Juzgado Letrado de 1ª Instancia 4º Turno de Salto, Ficha P/230/99 Registro 248/99, que se expidió rápidamente, desestimando la «denuncia», exonerándome de responsabilidad y ordenando su archivo. Pero Aduana dijo que no. El planteamiento era tan inconsistente y carente de sustancia legal que no dio lugar ni al presumario.
Después de gestionar por la vía administrativa práctica de un estado democrático y republicano, en todas las dependencias correspondientes sin éxito, Aduana seguía diciéndome que estaba a estudio. No tenía acceso al expediente y algunos informes que pude ver de soslayo, eran de terror, estaban frente a un monstruoso contrabando. Ante la adversidad permanecí incólume, impertérrito y fortalecido.
Concurrí a instituciones atípicas y con herramientas nuevas, utilicé la fuerza de la verdad, para introducir el vigor de una decisión del Poder Judicial que desoyó Aduana, y otra vez la integridad triunfó sobre la hipocresía infamante.
El 16.05.01 a dos años y nueve días del atropello, a las 19 horas se hace presente en mi domicilio un funcionario de Aduana para devolverme el auto, hasta hoy sin explicación. Aduana sabía muy bien lo que estaba haciendo; persecución política.
¿Quién repara el daño hecho a mi familia, a mis hijos menores? ¿Quién me devuelve las pérdidas materiales, morales y sociales, impuestas por la intolerancia persecutoria, de una conducta dictatorial, desviada, perversa, maligna y corrupta de los funcionarios involucrados?
Ahora deberían salir con la misma potencia por los medios a decir por qué lo hicieron, pero carecen de agallas y de vergüenza, porque saben que tropezarán con la dignidad del hombre nuevo y pujante que hará pedazos sus injurias. Son unos cobardes. Juzgue la opinión de los hombres con mayúscula y honor la conducta de estos aprendices de dictadores.
Saludo a usted muy atentamente
AMERICO GAUDIN
Piden datos para la campaña de firmas por Antel
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* En vuestra edición del día 16 de octubre se publica un extenso reportaje al señor Víctor Vaillant cuyo tema es la recolección de firmas para evitar la privatización parcial de Antel.
En el mismo, el señor Vaillant manifiesta que se han logrado la mitad de las firmas necesarias y en una clara invitación a la ciudadanía a completar las firmas necesarias menciona la situación actual en la República Argentina.
Me permito solicitar a ese diario y en especial al señor Víctor Vaillant que a fin de lograr el propósito de completar el número de firmas necesarias y para que quienes deseen firmar tengan un panorama amplio y claro, presenten un detallado informe en el cual se incluya por lo menos la siguiente información:
1. ¿Cuántos teléfonos había instalados en Argentina cada 100 personas antes de la privatización y cuántos hay ahora?
2. ¿Cómo funcionaba el servicio telefónico en Argentina antes de la privatización y cómo funciona hoy?
3. ¿Cuál era la demanda insatisfecha antes de la privatización y cuál es ahora?
4. ¿Cuántos teléfonos públicos había antes de la privatización y cuántos hay ahora?
5. ¿Cuál era la demora en conseguir un teléfono antes de la privatización y cuál es ahora?
6. ¿Cuál era el costo para la instalación de un teléfono antes de la privatización y cuál es el costo actual?
7. ¿Cuál era el costo cada 10 segundos de una llamada local antes y cuál es hoy día?
8. ¿Cuál era el costo cada 10 segundos de una llamada internacional por ejemplo a USA y cuál es el costo actual?
9. ¿Cuál era el costo de una llamada de diez segundos en el servicio celular y cuál es el costo actual?
10. ¿Cuál era el costo de un equipo celular en Argentina antes, cuál es el costo actual?
Adicionalmente será una excelente contribución de parte vuestra, del señor Vaillant y descuento que de los funcionarios y sindicato de Antel presentar un cuadro comparativo en el cual entre otros datos se presenten los costos y servicios que se ofrecen en Argentina y los que ofrece Antel, tanto en telefonía fija como celular.
Mucho ayudará a tomar la decisión de firmar, si nos informan por ejemplo: ¿cuántos funcionarios tienen las empresas argentinas cada 1.000 aparatos instalados y cuántos utiliza Antel? ¿Cuántos gerentes tienen cada mil aparatos instalados las empresas que operan en Argentina y cuántos tiene Antel? Así como otras informaciones que motiven a firmar y así demostrar que Antel es nuestra y no debemos aceptar que se pretenda cambiar su actual status.
Dar a conocer algunos de los muchos datos e informaciones que seguramen
te obran en vuestro poder será una invalorable ayuda para tomar una decisión en el momento que quienes están haciendo el enorme esfuerzo de solicitar firmas vean facilitada su gestión.
Convencido de vuestro interés en informar quedo en espera de la publicación de un nuevo artículo y si el señor Vaillant lo acepta, un reportaje complementario.
Atentamente,
UN LECTOR INTERESADO EN INFORMARSE
Uruguay invitado
Señor Director deLA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Leyendo el diario plural de hoy, la nota del señor Ignacio Hughet, C.I. 542.313-6 titulado: «No soy fanático, del fútbol, pero…», opino que el señor Huguet está cerca del acierto o de la verdad.
Para que Uruguay concurra a un mundial de fútbol deberá ser invitado y esta idea justo es decirlo no es mía y menos del señor Hughet sino del periodista señor Ruben Casco en el programa «Estadio Uno» que dirige el señor periodista-empresario Julio César Cánchez Padilla, ahora por TV los lunes de noche.
Estoy de acuerdo en que «por altibajos coyunturales; o por causales fortuitas, donde hasta la suerte adversa juega su rol» la celeste no ha estado en los últimos mundiales de fútbol.
¿Los demás no tuvieron esas causales? ¿No será además de por invitación a la celeste su concurrencia a los mundiales de fútbol el elegir a los que juegan peor al fútbol hoy en 2001 y no en 1924, 1928, 1930 o 1950, o 1954?
¡Suerte que el señor Ignacio Huguet no es fanático del fútbol. Pretendía que clasificara hoy Uruguay y no Argentina a Japón y Corea del Sur en el 2002!
¡Hay que leer cada barbaridad!
Atentamente,
P.D.: ¡Hay que jugar bien al fútbol! ¡Así de sencillo!
OBJETIVO
Cuestionan a
Señor Director deLA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Respondiendo a la nota de fecha 25.10.01.
«La responsabilidad y la liviandad se oponen»
En primer término quiero puntualizar que la «pequeña y minúscula porción de dirigentes» de Onajpu son más del 50% de los dirigentes del Ejecutivo Nacional.
Esta misma minoría en votación democrática dentro de su seno natural logró la mayoría para pedir la entrega de las «Actas» de Directorio para ser analizadas por la organización, y esto se realizó en presencia de nuestro representante en el BPS.
Pasado un lapso bastante prolongado y de no concretarse lo pactado, se le advirtió por parte de las autoridades que se difundiría la resolución tomada, incluso el propio presidente de la Onajpu se apersonó al director y fue rechazado en forma desmedida.
Digo además que el señor Arturo Fernández carece de estatura «militante y moral» para juzgar de «pequeñez de hombres débiles, ávidos de espacios», estos que él cataloga así, fueron electos de la misma manera que él en un Congreso y no los guía otro interés que defender los postulados de los jubilados y pensionistas y para hacerlo no se necesita sentarse detrás de un escritorio o pasear en autos oficiales mostrando su figura en ámbitos que no son precisamente de los que dice representar.
Quizás se confunde de rol, al asumir cargos y cuando dice contar con un equipo asesor lo hace como formulismo, porque desconoce los planteos y recomendaciones actuando en forma personal.
Esta situación se hubiera podido zanjar, sin entrar en una polémica, si la humildad de quien se cree «omnipotente», valorase el interés común sobre el orgullo propio.
DONATO RIERA
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