EN LOS HOGARES URUGUAYOS DE ALTO PODER ADQUISITIVO EL PORCENTAJE DE EGRESOS TREPA AL 65%

Sólo el 7% de los estudiantes de hogares pobres culmina bachillerato

El documento presentado ayer por las autoridades de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), revela importantes diferencias en el acceso de la población al sistema educativo, verificándose altas tasas de deserción, así como sugestivos indicadores en los niveles de aprobación o reprobación de exámenes.

En este contexto, el Codicen iniciará en 2003 una reforma a nivel de bachillerato, con menos turnos y una mayor extensión de las horas de clase. El objetivo es brindar a los alumnos una formación más general y no tan específica, que les permita una mayor libertad de elección de sus futuras carreras.

La reforma se comenzará a aplicar en algunos centros pilotos, extendiéndose a la mayoría de los centros al final del quinquenio, con una transformación curricular que comprenderá a los cursos de cuarto, quinto y sexto año, según las autoridades del órgano rector de la educación pública.

El informe elaborado por la Unidad Ejecutora de los Programas de Educación Media y Formación Docente (MESyFOD), señala que «al tiempo que se ha avanzado significativamente en la equidad del acceso al bachillerato, se observan importantes problemas en la capacidad de retención y en los niveles de egreso, especialmente en la población de menores recursos».

En este sector poblacional sólo el 7% de los jóvenes logra culminar el segundo ciclo de Educación Secundaria, mientras que entre los estudiantes procedentes de hogares de mayores ingresos el porcentaje alcanza al 65%.

 

La asistencia se triplica entre

 

Según el informe técnico, los niveles de asistencia al bachillerato varían significativamente en función del clima educativo de la familia de procedencia. La tasa neta de asistencia a dicho nivel es tres veces mayor entre los jóvenes provenientes de hogares con un alto clima educativo (13 años de educación formal y más) respecto a los pertenecientes a hogares con clima educativo bajo (6 años o menos). La relación es de 75,7% frente a 25,8%.

En relación a la deserción educativa, el documento consigna que el abandono en los hogares de bajo clima educativo alcanza al 40,6% y sólo al 4,5% en los considerados de alto clima educativo.

Otro indicador sugestivo importante que se infiere del informe, revela que sólo un 60% de los jóvenes cursa el bachillerato dentro de las edades esperadas. En tanto, un 27% lo hace entre los 18 y 20 años, un 11% tiene 21 años o más, un 6,6% cursa en el tramo de 21 a 23 años y el 5% tiene 24 años o más.

El diagnóstico sostiene que las situaciones de extraedad se relacionan a la progresiva emancipación de los jóvenes y la consecuente asunción de roles adultos, «que comprometen las chances de permanecer en el sistema y de alcanzar mayores logros educativos».

Ante la existencia de una franja importante de alumnos que arrastran asignaturas pendientes de aprobación, las desaprueban sucesivamene o repiten los cursos, el informe señala que los criterios de evaluación y de exigencia de bachillerato deberían ser examinados.

 

Se feminiza la matrícula

 

Por otra parte, el estudio señala que a medida que avanzan los grados escolares, se produce una relativa feminización de la matrícula. Un 43,1% son varones y un 56,9% son mujeres.

Esta tendencia es atribuida al temprano abandono escolar y es más frecuente en los hombres. Además, se ha comprobado en que el caso de los estudiantes que cursan estudios a edades adultas, las mujeres tienen un mejor desempeño.

A nivel de la región, la situación de Uruguay es más crítica en lo relativo al abandono de los estudios que en otros países.

Mientras que en Uruguay el 44% de los varones de 15 años de edad y bajos ingresos se encuentra fuera del sistema educativo, en Chile y Argentina esta cifra desciende a la mitad. El mismo panorama se presenta para los varones de 18 años.

Otra de las conclusiones del informe destaca que la oferta brindada por el bachillerato en términos de infraestructura y de cargos docentes, «no ha acompañado el ritmo de crecimiento de la matrícula», lo que se manifiesta –entre otros problemas– en grupos superpoblados y en establecimientos que tienen entre tres y cuatro turnos.

Sin considerar los liceos con segundo ciclo sólo en el turno nocturno, el 45% de los liceos funciona en tres y cuatro turnos, representando para Montevideo la casi totalidad de los centros.

Asimismo, casi una tercera parte de los centros con bachillerato no ofrece el ciclo completo.

Según el documento, la restricción de espacios físicos conllevó al crecimiento de la superpoblación de las aulas. En el caso de Montevideo, el número promedio de estudiantes por grupos pasó de 39 a 45 en los últimos diez años.

Otro aspecto que se destaca en el informe, es que el sistema presenta problemas de eficiencia en la utilización de sus recursos.

«Esto se debe –principalmente– a las altas tasas de deserción y repetición, que redundan en bajos porcentajes de egresos y en una duración promedio del ciclo significativamente superior a la establecida».

 

Lo que cuesta cada alumno

 

El gasto corriente total de Educación Secundaria ejecutado en el año 2000, fue de casi U$S 145 millones. El 80% se destina a gastos de docencia directa e indirecta y el 20% restante a egresos por administración y actividad.

Asimismo, se destina U$S 57 millones anuales para los bachilleratos, lo que equivale al 40% del gasto corriente del Consejo de Educación Secundaria.

El costo anual por alumno a nivel de bachillerato es de U$S 634, el gasto de docencia directa e indirecta alcanza a U$S 502, los gastos de administración y operación son de U$S 132, en personal no docente es de U$S 76 y U$S 56 en gastos generales de funcionamiento.

El costo por alumno de los bachilleratos es de entre un 17 y 19% inferior al estimado para el ciclo básico, escuelas técnicas industriales y de servicios.

El costo promedio de un egresado de bachillerato es de U$S 6.182.

En lo que se refiere a los exámenes rendidos por los estudiantes, los datos del informe indican que sólo la mitad los aprueba en 5º año y dos de cada tres estudiantes en 6º año.

En total, tres de cada diez estudiantes logran aprobar sus exámenes en quinto y en sexto la aprobación alcanza al 40%. *

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