Sanando con las manos
Se acaba de editar el primer libro sobre el tema en lengua española. Claudio Márquez, su autor, es maestro en Reiki y acaba de llegar desde Buenos Aires para presentar precisamente «Tu Reiki».
Es un hombre alto, habla suave mientras mueve lentamente sus grandes manos, que son armas fundamentales en la tarea que realiza. No lleva túnica, ni nada esotérico que lo delate. Sostiene que ello no es necesario, que basta con querer recibir para iniciarse y continuar con la disciplina oriental.
«La mejor imagen para representarlo sería la de un niño con la manos juntas, recibiendo. Porque el Reiki es eso, recibir», expresa al referirse a la difundida técnica.
Márquez habla entusiasmado acerca de su obra, que fue reciente creación que ya fue presentada en Argentina y en México. En ella se puede encontrar una completa información acerca de la terapia, una explicación sobre su esencia, cómo surgió, cómo se lleva a cabo y quienes lo usan. Se responde, además, a las diez preguntas más comunes que formulan los interesados, se ofrecen testimonios de personas que lo utilizaron y una descripción de las diferentes variantes para practicarlo.
«Es un manual básico destinado a todos aquellos que quieran conocer y saber de qué se trata el Reiki. También trato en él de motivar a quienes deseen aprenderlo y usarlo», adelantó el reikista.
Es como intentar hablar de amor
La palabra Reiki significa energía vital fundamental. La disciplina tiene su origen en la medicina tradicional oriental, surgió en Japón a principios del siglo pasado, y es un método de armonización natural. «Con él se trata de dar a la persona una mayor relajación, se ofrece la posibilidad de vivir y cambiar su estilo de vida», sintetizó Márquez sobre ésta técnica basada en la energía.
La aplicación del Reiki se hace por medio de las manos y a través de distintas posiciones se transmite energía, sin llegar a tocar a la persona. Basta con colocarlas cerca del cuerpo y enviar mayor cantidad de energía vital a las zonas que carecen de ésta.
De ese modo, se logra una activación de la persona expuesta, que sentirá una relajación total o lo que el maestro define como la sensación de retorno al vientre materno, de calidez y tranquilidad.
Lo curioso del caso es que quien aplica el método jamás siente un desgaste de su energía, pues ella proviene del exterior y sin ocasionar ningún esfuerzo mental, sólo se la deja fluir.
«Tratar de describirlo es cómo intentar explicar el amor, por más que se hable no se conoce hasta que realmente se tiene entre las manos», narra Márquez.
Restableciendo el equilibrio
El Reiki se puede usar tanto para uno mismo como en otras personas, aunque, según el maestro argentino, es ideal como terapia individual, puesto que los seres humanos, según opinó, están más habituados a dar que a recibir.
Esta metodología es usada por personas sanas, enfermas, ancianos y bebés. En los casos de enfermos terminales, lo que se logra con la transmisión de energía es devolver la paz interior, primera pérdida ante una enfermedad, considera el reikista.
«Las presiones, las exigencias cotidianas hacen que uno pierda más energía de la que recibe, entonces es necesario restablecerla.
Aprender la disciplina lleva un fin de semana y a partir de ahí, con una sesión semanal se logra la armonización y el equilibrio», indica Márquez.
La mayoría de los adeptos al Reiki son mujeres. Las damas constituyen casi el 70% de los practicantes y entre los 30 y los 45 años es cuando se sienten más atraídas hacia la búsqueda de la armonización en sus vidas y la de quienes las rodean. No obstante, el maestro explica que últimamente aumentó el número de hombres que opta por esta alternativa curativa.
La disciplina nació en Japón en 1915, con el propósito de lograr mediante su aplicación, más seguridad y autoayuda. Posteriormente, la técnica se trasladó a Occidente.
El primer país occidental en desarrollarla fue Estados Unidos (EEUU), en 1931. América Latina la conoció recién en 1990.
Según datos aportados por Márquez, actualmente el Reiki es practicando en Argentina por una cien mil personas, un millón en EEUU y 700 mil en Alemania.
«El Reiki no se contrapone a ninguna disciplina de orden médico, cada vez más gente encuentra en ella una forma se sobrellevar el estrés y el cansancio diario», explica el argentino.*
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