RESISTEN TRASLADO DE RESIDENTES A ZONAS CAPITALINAS PERIFERICAS

Se deteriora calidad de vida en la Ciudad Vieja

El próximo 21 de noviembre, se desarrollará en el Cabildo de Montevideo, el primer Foro de Ciudad Vieja denominado «Acercando miradas», que comenzará a las 14 horas.

El propósito del evento es reunir a entidades públicas y privadas, para que cada actor comunitario explicite sus ideas y posibilitar un mejoramiento de la calidad de vida del histórico barrio. El foro propone un conjunto de disertaciones sobre los mitos y realidades presentes en la zona, además de la puesta en público de un enfoque social y antropológico de Ciudad Vieja y la realización de talleres de discusión y elaboración de propuestas, que se dividirán en diferentes temáticas: vivienda, infancia, juventud y relaciones comunitarias. Pretende involucrar a todos los pobladores y aunar las «miradas» de los vecinos, acerca de la realidad que viven.

La actividad es organizada por la red «Acercando Miradas», que reúne a 18 instituciones públicas y privadas presentes en Ciudad Vieja, que tienen en común el trabajo con una población en situación de vulnerabilidad social y residente de años en la zona.

En diálogo con LA REPUBLICA, representantes de esta red nacida en el año 1995, dieron su visión sobre la evolución de un «barrio heterogéneo, portador de historia y de variadas realidades».

Manifestaron que la mayoría de la población residente en Ciudad Vieja y ubicada en sus alrededores, tiene la intención de permanecer en la zona de influencia, pero se enfrentan a las políticas de vivienda impulsadas desde el gobierno que procuran trasladar a los habitantes de escasos recursos hacia la periferia.

La red explicó que en Ciudad Vieja conviven dos tipos de residentes que suman una población superior a los 2.000 habitantes: los permanentes, que tiene una identidad arraigada, y los flotantes, que integran los ocupantes de viviendas e inquilinos de pensiones.

Indicaron que estos vecinos tienen un sentimiento particular hacia las 120.000 personas que circulan diariamente en la Ciudad Vieja por motivos laborales.

En los últimos 15 años, agregaron, se trasladó un importante número de pobladores de este barrio que ocupaban determinadas fincas, pero al poco tiempo surgió una nueva oleada poblacional que suplantó a los reinsertados. «Incluso, entre un 10 y 20% de los trasladados regresaron a Ciudad Vieja, porque en sus nuevas residencias de la periferia perdieron recursos básicos laborales y de alimentación».

Señalaron que de acuerdo a los lineamientos de las políticas habitacionales, Ciudad Vieja recibió en el último año a residentes de mayor poder adquisitivo, usuarios de las instituciones que conforman la red. El Banco Hipotecario dispuso crédito «blandos» para viviendas recicladas en esta zona, promoviendo la entrada al barrio de personas con un nuevo perfil. Ante estas iniciativas de traslado de viejas poblaciones y el ingreso de nuevos residentes, se creó una suerte de «resistencia» entre los pobladores arraigados en la zona. Por ejemplo, los cooperativistas se organizaron, a fin de desarrollar una alternativa a las políticas institucionales y reivindican que «si quieren instaurar planes de viviendas para Ciudad Vieja, estén dirigidas a sus pobladores».

Los integrantes de la ONG detectaron un incremento en el número de personas, muchas de ellas madres solas con sus hijos, que demandan los servicios básicos ofrecidos por estas instituciones, generado principalmente por un deterioro en la calidad de vida de los pobladores, en lo que atañe a la satisfacción de sus necesidades básicas.

En cuanto a la seguridad del barrio, la población se siente más segura, presumiblemente por una mayor presencia policial y una organización vecinal. *

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