En el asentamiento Primus hay varicela, además de ratas y plomo
«Ya no aguantamos más. Nuestros hijos no sólo deben convivir con plomo en su sangre y con las ratas que hay dentro del predio, sino que ahora apareció un brote de varicela. Se nos prometió que en noviembre del año pasado, debido al plan de saneamiento, seríamos trasladados a un predio ubicado en General Hornos y Triunfo. Pero hasta ahora, sólo fueron promesas».
El testimonio de Gustavo Irrazabal, padre de cuatro niños afectados por plombemia, resume la crítica situación padecida por sesenta familias y 130 niños, que viven en precarias construcciones de chapas y cartones.
Las ratas y las aguas servidas, provenientes del arroyo Miguelete, son moneda corriente en el predio. Los días de lluvia el terreno se inunda, las aguas servidas se filtran por la tierra y el olor se hace insoportable. Sólo dos familias tienen baño propio, mientras que el resto debe compartir una pieza que oficia de baño compartido. Como si fuera poco, a seis menores se les diagnosticó varicela.
«Hace dos años hicieron un censo con miras al traslado» –acota otros de los vecinos–, «nosotros firmamos los papeles, tenemos los planos de las casas y hasta se nos entregó un reglamento de convivencia. Sin embargo, seguimos esperando».
Según el testimonio de Luis Silva, otro de los vecinos afectados, en varias oportunidades se le informó que las viviendas no estaban terminadas, por lo que no podían ser trasladados.
«Esto no es cierto. Nosotros fuimos hasta el predio y las casas están terminadas. Además, hay familias procedentes de otras zonas que ya están viviendo en el terreno. Cada vez que llueve todo el asentamiento se inunda y en verano, con las altas temperaturas, el olor de las aguas servidas es insoportable. Además, es un foco de infecciones para todos. Hasta el vicepresidente de la República, Hierro López, en un programa de televisión, prometió que íbamos a ser realojados», señaló Silva.
«Vivimos como animales»
Silva, padre de tres menores, sostuvo que es tal la cantidad de roedores dentro del asentamiento que «por las noches debemos dormir con un ojo abierto para evitar que las ratas nos muerdan. En mi caso, con mi familia estamos dispuestos a mudarnos hoy mismo con una carpa al predio de General Hornos. Así no se puede vivir».
Wilma Nan, madre de tres pequeños a quienes se les detectó índices de plomo entre 20.6 y 28 microgramos por decilitro de sangre, dijo a LA REPUBLICA que la situación es insostenible.
«Estamos muy preocupados. Sabemos que el plomo puede ocasionar daños neurológicos y en los huesos. La gente ya no quiere llevar a sus hijos a los controles médicos porque mientras estemos viviendo en estas condiciones, la situación no va a cambiar. Ahora también tenemos varicela», sostuvo la madre.
Ana Laura (25), madre de tres niños, dijo a LA REPUBLICA que debido a las condiciones en que viven, el predio representa un foco de infección y una amenaza constante para los más pequeños.
«Mi casa es de un solo ambiente. El jueves con las lluvias se nos inundó todo y mis hijos son asmáticos. Ahora se nos informó que a partir del próximo lunes la Intendencia comenzará a renunirse con nosotros en busca de una solución. Esta situación no da para más», afirmó la joven.
«Somos conscientes que estamos en condición de intrusos» reconoce Carlos Machado, otro de los habitantes del asentamiento. «Pero también es cierto que nadie elige ser ‘cantegrilero’. Las circunstancias de la vida nos llevaron a vivir en estas condiciones. Las autoridades tienen que entender que somos seres humanos y no merecemos vivir como animales», manifestó Machado. *
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