Hoy Juceca

EL DRAMA DEL CARTERO

Se habla del polvillo envenenado, del sobre, de la carta, pero no se habla, del peligro que corre el cartero. !Claro! ¿ A quién le importa el cartero?.

–A la mujer del cartero le importa.

–Pero si no tiene mujer ¿a quién le importa el cartero? Lleva en su maleta la correspondencia pero no sabe lo que lleva. Tiene prohibido mirar dentro de los sobres. Ni asomarse. No puede hacerlo ni por curiosidad ni por seguridad. ¿Hay algún aparato que le permita detectar lo que lleva en cada sobre?

–No, no lo hay.

–No lo hay, porque a nadie le importa el cartero.

–A la mamá, a los hijos les importa.

–Pero si no tiene mamá ni hijos, ¿a quién le importa el cartero? No sabe lo que lleva. Puede llevar una bomba chata. Una hoja de papel secante impregnada de curare extraído de la corteza del maracure con que los indios de por acá, que son de lo peor, emponzoñan lanzas y flechas.

–El curare no se usa más.

–Lo mismo decían de la carqueja y ahí la tiene, más erecta que nunca. Pero vamos al otro polvillo. Si mirando al trasluz, que es como se miran los sobres y las radiografías, el cartero descubriera que hay un polvillo, ¿cómo saber qué polvillo lleva? ¿Sulfatiazol? ¿Polvo Royal? ¿Cocaína? ¿Aspirineta molida? ¿Es el ántrax? ¿Es una lágrima reseca de una novia abandonada que amenaza con meterse a monja en un convento al sur del Ecuador?

–Las novias abandonadas no se meten más a monjas.

–Pero lloran, y sabido es que la lágrima reseca de la novia abandonada se convierte en un polvillo volátil muy apreciado por el picaflor en vuelo.

–Eso no está comprobado.

–Pero el cartero está desamparado. ¿Si se le pincha un sobre y olfatea?

–Usted está queriendo soliviantar al gremio postal cuando se acercan las fiestas. ¿Qué relación tiene usted con los talibán? *

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