EL PROGRAMA "DEL CARDAL" TIENDE A ERRADICAR EL TRABAJO INFANTIL E INSERTAR A LOS NIÑOS EN EL SISTEMA EDUCATIVO

Apoyan a madres solas que deben mantener sus hogares

La constante preocupación de las autoridades del Iname respecto a la realidad de los niños en situación de calle, derivó en la ejecución de varios programas tendientes a insertar a los menores pobres en el sistema educativo y procurar erradicar el trabajo infantil.

A la experiencia del denominado «Club de los 300″, en cuyo marco los padres de niños «de la calle» recibían un vale por alimentación a cambio que su hijo asistiera a la escuela, se suma el proyecto «Del Cardal» que tiene el propósito de atender a 20 familias en los dos años en que se ejecuta el programa.

Los beneficiados con esta iniciativa están sujetos a una serie de condiciones, como que los niños, además de asistir a clase, deben participar periódicamente en el Club del Niño.

La idea es cortar el círculo de la calle, promoviendo que los menores desarrollen un trabajo en conjunto con todo el núcleo familiar. Para ejecutar el proyecto, el Iname firmó un convenio con la organización no gubernamental Cippus, que tiende precisamente a la eliminación del trabajo infantil.

La familias reciben mensualmente entre 5 a 15 unidades reajustables (entre $ 1.000 y $ 3.000), pero sus responsables tienen la obligación de trasladar a las 8 de la mañana al menor al Club de Niños. Allí, el chico se baña, desayuna y realiza los deberes vigilado y luego asiste a la escuela.

Los asistentes sociales del Instituto Nacional de Alimentación (INDA) realizan un seguimiento en el hogar del niño, trabajando con sus hermanos y padres y ejecutando un estudio topométrico del estado nutricional de niño.

A un año del comienzo de esta experiencia, se logró un mayor porcentaje de permanencia de los niños en el hogar y de inserción en el sistema educativo.

Estas experiencias podrían repetirse en la zona de Colón, a raíz de la preocupación por el incremento en este lugar de niños en situación de calle. La Asociación de Comerciantes de Colón y la organización El Abrojo plantearon la posibilidad de introducir la experiencia de «El Cardal» en este barrio humilde de Montevideo.

Stella López, directora del Iname, explicó que el proyecto implica que de aquí en más los técnicos se abocarán a instrumentar iniciativas tendientes a reconvertir el rol de la familia.

El objetivo es llegar a 20 familias pobres. En la actualidad, los niños de 14 familias están integrados al sistema educativo. También se apunta a programas de reconversión laboral, mediante la ejecución de diversos microemprendimientos destinados a apoyar los jefes de hogar, que en su mayoría son mujeres.

A estas madres se les enseña a utilizar los recursos públicos y privados, como la tramitación de documentos, el acceso a carnés de asistencia y a ingresar a centros educativos. Además, reciben cursos para determinar su orientación vocacional y detectar habilidades, con el propósito de incorporarlas a los microemprendimientos.

El cometido fundamental del Instituto es apoyar a la madre-jefa de hogar, escuchándolas y continentándolas. Cuando existe una situación apremiante se otorga una ayuda adicional a la económica.

«Muchas veces las madres mandan a sus hijos a la calle como medio de vida, pero en gran cantidad de ocasiones se van de sus hogares en busca de ansias de libertad, por la violencia interfamiliar existente en sus casas. O tiene una madre prostituta o padre o padrastro alcohólico o violento, por lo cual el chico logra su independencia en la calle», explicó López.

En el caso particular de estas 20 familias contempladas por «Del Cardal», existen problemas ecomómicos, de vínculo de pareja o de violencia.Se detectó que en estos grupos se producen «pobreza de comunicación», hay conflictos y problemas afectivos.

A fin de mejorar esta situación, esta población objetivo es derivaba a las policlínicas barriales, el Hospital de Clínicas y el Pereira Rossell, para cubrir la necesidades sanitarias. También deben concurrir a a los comedores del INDA y, para completar su formación cultural, deben asistir a escuelas de música y grupos de Boys Scouts.

Incluso, les hacen usufructuar los servicios de la defensoría de oficio, la Casa de la Mujer de la Unión y la Cruz Roja.

Las mujeres reciben también preparación específica para hacer gestiones ante el Ministerio de Vivienda y para conseguir pases libres del Verano Solidario, a través de la organización Cippus.

En la última etapa del proyecto, que comenzó recientemente, el Iname se aboca al apoyo de los proyectos de microemprendimiento a nivel familiar o cooperativo.

En tal sentido, en el anterior semestre impulsaron el desarrollo laboral a algunos jefes de familia para autogestionarse un empleo en su propia zona de residencia y que pueda tener andamiento.

Hasta el momento hay 3 microemprendimientos en marcha, dos proyectos en fase final de elaboración y tres casos de reconversión por capacitación.

A través de una donación y de otros fondos obtenidos por la organización Cippus, se podrá costear los gastos para el emprendimiento de una peluquería. Además, otras dos familias recibirán un préstamo para administrar un pequeño almacén, cuyo dinero lo podrán devolver a largo plazo.

En otro caso, varias madres se unieron para formar una cooperativa de limpieza.

La directora López afirmó que quienes limpian las oficinas del edificio del Iname son también una cooperativa de limpieza de las menores perteneciente al Departamento Laboral del Adolescente. *

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