Tiene la palabra
«Todo vale» en el Banco de Seguros
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Le adjunto una «queja» de un sector gremial muy importante del Banco de Seguros del Estado, una institución donde, de un tiempo a esta parte, ¡todo vale!
Separado de su cargo y procesado el gerente general, doctor Jorge Dotta (¡nada menos!), el director resolvió que dicho cargo pase a ocuparlo el subgerente general, señor José Mansilla. Este funcionario se estaba por jubilar. Y al parecer le dijo al Directorio que aceptar la designación le iba a hacer «perder plata» con su Seguro de Retiro, una importantísima suma que el Banco le paga a los funcionarios que se jubilan, fruto de un ahorro mutuo (parte el funcionario y parte el Banco) que se acumula mes a mes a lo largo de toda la carrera funcional.
Obviamente, dicha suma se cobra en pesos uruguayos. Pero hete aquí que ni lerdo ni perezoso, el nombrado señor Mansilla, le dijo al Directorio que se quedaba como gerente general ¡si su Seguro de Retiro se dolarizaba! A lo que increíblemente el Directorio accedió, ¡lo que nunca ocurrió con cientos de funcionarios jubilados tiempo atrás!
¿Por qué este privilegio para el señor Mansilla? ¡Nadie lo sabe! Y no se sabe qué ocurrirá, una vez sentado el precedente, con otros funcionarios aunque de menor jerarquía, que pronto también se acogerán a la jubilación. ¿Se les dolarizará su Seguro de Retiro como se hizo con Mansilla? ¿O cobrarán en pesos como lo hicieron todos, toda la vida?
Muchas cosas insólitas han ocurrido en los últimos tiempos en el Banco de Seguros del Estado. Pero este privilegio concedido al señor Mansilla, flamante gerente general, no tiene parangón. Sería conveniente que el Directorio (si puede) se dignara explicar tamaña «distinción». Que dicho sea de paso, ya le hizo ganar una fortunita al señor Mansilla, con la reciente suba del dólar, que va a más.
Atentos saludos
OMAR RODRIGUEZ BAUSERO – C.I. 890.657-7
Partido Nacional, partido de viejos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Aunque nos pese a los blancos, somos hoy por hoy un partido de viejos, con todo el respeto que nos merece tal concepto. Ello quedó demostrado antes de ayer, cuando el grupo «Corriente Renovadora Nacionalista», que lidera el diputado Gustavo Borsari, invitó a sus huestes al «lanzamiento de la campaña de afiliación de jóvenes al Partido Nacional, un compromiso que todos debemos asumir: acercar a un joven de 14 a 29 años. Así estaremos cumpliendo con nuestro partido», según rezaba un entusiasta anuncio hecho llegar a los integrantes de dicho sector político del Herrerismo.
El acto, que tuvo lugar en «Casa de Herrera» (Mercedes 911 casi Convención), contó con la presencia artística de Carlos María Fossati y Eustaquio Sosa y las palabras de un integrante de la muy raleada Juventud, del escribano Borsari y del hoy día alicaído líder doctor Luis Alberto Lacalle.
Ni el brindis del final sirvió para «levantar» un ánimo que en la actualidad dista de palparse en el Partido Nacional, cada vez con más viejos, cada vez con menos jóvenes, a los que se «espanta» con conceptos requetepasados de moda. Lo que hace que la juventud, en su inmensa mayoría, «agarre» para la izquierda, en busca de soluciones que bajo ningún concepto puede ofrecer una derecha anacrónica, en la que se inserta el Partido Nacional y muy especialmente el Herrerismo, evidentemente incluso a «años luz» de Herrera y su pensamiento.
Pero no sólo la juventud no muestra interés en poblar los comités nacionalistas. Son muchos los veteranos que también nos hemos ido alejando inexorablemente, desde que, coalición mediante, nos hemos visto ridiculizados los blancos –apenas por unos cargos– a convertirnos en el furgón de cola del sector de «los Batlle», nuestros enemigos de toda la vida, aquellos mismos a los que en el 58, tras muchos años de ostracismo y frustración, pudimos humillar por las calles de Montevideo y los pueblos de todo el país, vociferando un «Adiós a los Batlle» que nos salía de lo más hondo de nuestros corazones.
Un fugaz triunfo en el 89, con todo lo que significó la carga de los Grenno, los Cambón, los Braga, los Trobo, los Ovalle y hasta los Medero con Doña Rosario a la cabeza, queriendo vender a Antel, a lo que se opuso el 72% de los orientales, nos devolvió al llano, pensamos que para siempre, quedando «pegados» como alcahuetes de nuestros enemigos de siempre, aquellos que trataron a Oribe de degollador, a Herrera de nazi y «machona», entre otras despiadadas imbecilidades que nos tocó afrontar a lo largo de la historia.
Por eso falló el intento de Borsari, nobleza obliga, un hombre de bien, en su afán de arrimar jóvenes al Partido Nacional. Por eso muchos viejos ya no queremos saber de nada con este invento de la coalición, que incluso terminó «matando» a su inventor Santoro, dejándolo sin banca.
No hay jóvenes blancos, aunque nos duela la realidad. Y sin Juventud, un Partido, en este caso el nuestro, está condenado a morir.
H.A.
Arreglen la calle Aznar de Artigas
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Señor Intendente de Montevideo
Arq. Mariano Arana
Centro Comunal 18
Sr. Presidente CCZ 18
Sres. Concejales CCZ 18
Sres. de Comisión de Pavimento CCZ 18
Es lamentable tener que llegar a ocupar un espacio a Cartas al Director para solicitar públicamente…
1º) Explicaciones porque después de tantos pedidos de arreglo de la calle Francisca Aznar de Artigas (desde Camino Tomkinson a Camino Mendez) no hemos tenido respuesta.
2º) Estos pedidos se remontan al año 1991. ¿Por qué no le hacen un arreglo?
3º) Aprovechando que el señor arquitecto Mariano Arana concurrió al CCZ 18 y recorrió parte del barrio, el señor presidente de la Junta no se acordó del estado desastroso de ésta.
4º) Es una lástima porque es la única calle de Paso de la Arena que está realmente muy mal.
5º) También es una lástima para todos los vecinos que a lo largo de seis cuadras es un solo pozo, es más, aún todos pagan sus impuestos.
6º) Vemos, con muy poco respeto para con nosotros, que es la única calle que no se arregla y en barrios muy nuevos frente a Jardines de Paso de la Arena (este cuenta con cien años de antigüedad) «sin ofender» asentamientos no les arreglan las calles, se las hacen nuevas, siendo que muchos de éstos no pagan ni un peso de impuesto.
Sin otro particular y esperando pronta respuesta, una respuesta sin evasivas ni justificaciones inútiles. Estamos muy conformes de como ha trabajado la Intendencia Municipal de Montevideo en esta zona, no dejemos manchar estos años de trabajo por seis cuadras de carpeta asfáltica.
H. L. S. – C.I. 1.444.071-7
Discrepo con su editorial sobre la guerra
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Me causó mucha molestia leer su nota editorial del día 8 de octubre. Si bien estoy de acuerdo que la guerra no lleva a nada, sepa que esta guerra no la comenzó Estados Unidos y sus aliados. La guerra comenzó el día martes 11 de setiembre de 2001. La comenzó un grupo de fundamentalistas musulmanes que guiados por el odio y por el diablo en persona decidieron darle lo que ellos creían merecido a Estados Unidos, y por el lugar que ellos creían que les iba a doler más. No estaban equivocados, nos dol
ió y mucho.
Pero esto no fue un ataque contra un país, fue un ataque contra la cultura occidental. Cultura que nosotros creemos que es la ideal, cultura en la que usted también está viviendo. Usted disfrutando también de las cosas «materiales» que tanto ellos desprecian, o me va a decir que no disfruta de su coche, de su casa, de sus viajes –supongo que también ha visitado Estados Unidos– y disfrutando de esas cosas materiales que tanto critican y desprecian, esa horrible sociedad de consumo que a todos, absolutamente a todos nos gusta. Para qué ser hipócrita.
Los mártires musulmanes que dieron su vida por el paraíso el día 11 de setiembre no vivían una vida de pobreza, o miserable como usted la describe. Esos 19 suicidas eran personas educadas, con grados universitarios, cultas, con familias e hijos. Es una nueva raza de terroristas. No eran personas que estaban cambiando una vida miserable por el paraíso de la felicidad, estaban cambiando las comodidades que le estaba dando el mundo occidental al vivir aquí, por la eterna felicidad. Señor Fasano, infórmese un poquito más sobre esta gente que comete estos actos de terrorismo. En una escuela de elite en Pakistán les enseñan «Long Live Osama bin Laden». Estos estudiantes universitarios tienen esa leyenda como salvapantalla. Lo mismo en Afganistán, el Talibán y las constantes guerras han hecho de Afganistán un país pobre y sin recursos, sepa que también dentro de Afganistán está la Alianza del Norte opuesta a el Talibán.
¿Usted tiene una idea de la cantidad de gente que ha muerto y que aún continúa desaparecida entre lo que son las ruinas del WTC? Sólo llevan 380 cuerpos ubicados, sumemos los 4.950 que hoy están desaparecidos. Piense en las casi 6.000 personas de diferentes nacionalidades (entre ellas dos uruguayos) que han muerto por el acto más despiadado y repugnante que se pueda uno imaginar. Esas 6.000 personas en la mañana del martes 11 de setiembre se despidieron de sus seres queridos sin pensar que nunca más se iban a volver a ver. No se hace una idea de la angustia que causa ir por la calle y que en un auto o en un árbol o en la puerta de un edificio se vea la foto de una persona sonriente con una nota abajo que dice «missing».
La angustia de una madre que me encontré un día en la parada del subte con una foto de un muchachito de alrededor de 20 años.
Ella buscaba a su hijo, el último día que lo vio fue en la mañana del 11 de setiembre. El no trabaja en el WTC sino que estudiaba muy cerca de allí. Nunca volvió. Se supone que fue aplastado por el derrumbe de una de las torres, nunca me enteraré si encontraron su cuerpo o no.
Sí es cierto, la guerra no lleva a nada, pero ya basta de atentados terroristas. ¿Por qué hay que aguantar esos actos de barbarie? ¡Estamos en el siglo XXI!
ESTRELLA MARTINEZ – QUEENS, NEW YORK
Retomar el viejo rumbo
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Durante mucho tiempo su diario se caracterizó por ser el punto opuesto de lo que venía siendo el periodismo bipartidista que por mucho tiempo caracterizó a Uruguay.
Por un largo tiempo su diario dio muchos dolores de cabeza y destapó muchas verdades ocultas en lo que creo que fue un gran cambio en la manera de empezar a ver nuestro triste sistema político.
Pero ya creo que es hora de enfocar desde otro punto de vista y no caer en buscar siempre los errores de los demás partidos políticos con los cuales no compartimos nuestras ideas políticas y empezar a buscar los políticos que sí hacen algo positivo por la gente.
Lamentablemente hace tiempo que venimos destapando las ollas de los demás partidos y cubriendo las nuestras, que también las tenemos.
La verdad sea dicha, que en todos los partidos políticos hay corrupción, en «todos».
Gracias a Dios nunca sufrimos una guerra pero sí tenemos que aprender de esos países que las sufrieron y salieron adelante. Ahí está el cambio en la gente.
El día que nos demos cuenta que nosotros y nada más que nosotros podemos, lo vamos a lograr y me refiero hasta en los detalles más chiquitos el dejar de conseguir facilidades «porque tengo un amigo que labura ahí….». Empezar a ser más patriotas, querer más al país, no preocuparnos por etarras y sí por nuestros jubilados es respetarnos.
No importa qué chicos somos porque hay más chicos que nosotros, ni en las desventajas, porque hay peores que nosotros. La diferencia la hace la gente. Esa es la pura verdad.
JORGE PERDOMO – [email protected]
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