Seguridad, protección y reversibilidad
La píldora anticonceptiva, método preferido por las uruguayas, nació en los años sesenta. Desde entonces y hasta la actualidad sufrió un acelerado proceso de evolución que permitió mejorar la salud y la calidad de vida de la mujer. Principalmente a partir del momento en que se descubrió que con una menor cantidad de hormonas se lograba el mismo efecto anovulatorio, disminuyéndose considerablemente la cantidad de éstas en las nuevas fórmulas. Estas pastillas se componen de dos tipos de hormonas femeninas: estrógenos y progesterona. Su acción hace que el embarazo no se concrete puesto que se evita que el ovario madure el óvulo y lo libere, y además dificulta que los espermatozoides entren en el útero, pues espesan el moco del endometrio (orificio que da paso al útero). A pesar de la mala imagen que tuvo durante mucho tiempo la píldora posee varias ventajas. Entre ellas destaca la eficacia y seguridad, la posibilidad de tomarlas desde la adolescencia hasta la menopausia –con prescripción médica–, reversibilidad, beneficios en el ciclo menstrual –reduce sangrado, cólicos y dolores– , protege contra enfermedad pélvica inflamatoria, previene cáncer en ovarios y matriz, disminuye aparición de enfermedades de mama, miomas y anemia. *
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