Alcancías de ilusiones
LUIS GRENE
Claro, en estos días en que todos andan apretados nadie se acuerda de aquellas cajitas. Con una ranura donde depositar las monedas. Se llamaron alcancías y son un recuerdo grandote del viejo Montevideo. Ya desde la escuela, la maestra dale que te dale con aquello del ahorro. Te enchufaban la fábula de Esopo y su hormiguita laburante y previsora. Y el hábito prendía. Muchas veces la fiesta de fin de cursos de la Escuelita Maturana, se bancaba con las moneditas que los pibes, día tras día, habían puesto en la chanchita. Los montevideanos hacían cuentas y siempre quedaba algún manguito. Y no es que el veterano escribidor esté delirando. Lo juramos, se podía ahorrar y el dato es posta. Por eso surgió la moda de las alcancías en sus formas más diversas. Estaba «el torito» del Banco Rural, «el ómnibus» del tristemente célebre Transatlántico y mucho más atrás, el «cofrecito» del Comercial. Por los barrios populares se colocaban encima de una mesita o arriba del «cristalero», aquel mueble donde las madres guardaban las copitas de colores para servir el licor casero a las visitas. Las llaves de esas alcancías estaban en el Banco, lo que le daba «importancia» al humilde gesto de guardar moneditas que traíamos en la túnica. También estaban las otras, más de entrecasa. De cerámica o terracota que al llenarlas no quedaba otra que romperlas. Chanchitas, payasos y tortugas piponas de monedas, un martillazo y a comprarse la guinda de cuero o un monopatín muy rojo y reluciente. Pibes con buenas notas o rápidos pa’ los mandados, seguro recibían unas «guitas» que al toque alimentaban la chanchita. Usuales las de 20 o 50 centésimos y, con suerte, ¡un peso de plata! En pintorescas cajitas o «debajo del colchón», el ahorro un símbolo del Montevideo del ayer. Alcancías, medio mágicas porque le daban cuerda a las ilusiones y a los berretines. Los Bancos tenían unos folletos dirigidos a «los niños y jovenzuelos», como estilaban decir, publicitando «las virtudes» del ahorro. También aparecían en las paredes de la escuela unos grandes carteles con figuras de botijas colocando una moneda en la chanchita. Corrieron los años y esa costumbre se fue barranca abajo junto a un montón de cosas que hoy son cálidos recuerdos. Agradecemos a los que compartieron nuestras vivencias en las «Jornadas Departamentales por los Derechos del Adulto Mayor». La emoción latió fuerte en el Salón Rojo de la IMM. Los esperamos, sábados y domingos a las 19 en 1410 AM LIBRE.
Coordinación: Angel Luis Grene
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