LA CATEDRAL DEPARTAMENTAL HIZO SONAR SUS CAMPANAS EN SEÑAL DE PROTESTA

El MSP no construirá un CTI en San José y remodelará el hospital

La historia se remonta a 25 años cuando el millonario Juan Donagaray legó de su herencia casi dos millones de dólares para invertir «en obras imperecederas» en el Hospital de San José, voluntad que hasta el momento no se había cumplido.

De ocurrirle algo al albacea Ricardo Roquero, que tiene 80 años, el MSP tendría las manos libres para disponer de ese dinero e incluso no invertirlo en San José.

Ayer a la hora del acuerdo que estableció un cronograma de obras de remodelación del nosocomio departamental, la catedral de San José hizo sonar sus campanas en reclamo del CTI. Los vecinos maragatos, por su parte, colocaron en la parte exterior de sus casas un crespón negro en señal de duelo, según consignó nuestra corresponsal Mariana Rabinovich.

El ministro de Salud Pública, Luis Fraschini señaló que no se notifican fallecimientos entre los pacientes de San José que requieren internación en CTI y tienen que ser trasladados a Montevideo, «porque los enfermos que pueden trasladarse no tienen riesgo de vida, el resto queda internado en el CTI privado de la zona. Si fallece alguno es por causa de la enfermedad y no porque tenga que ser desplazado».

Eso «no es cierto», contrapuso Manuel Roquero, médico que desde hace 47 años trabaja en el Hospital de San José, hermano del albacea Ricardo Roquero.

Para reafirmar su posición el doctor Roquero dijo que a principios de año un paciente maragato de apellido Vasallo murió en Tacuarembó, porque en Montevideo no había cama de CTI. Por otro lado el martes pasado estaba ocupada la cama que tiene arrendada el Ministerio de Salud Pública (MSP) en el CTI privado de San José con un enfermo operado de apendicitis. Otras dos camas de ese CTI estaban ocupadas con enfermos de la propia Asociación Médica de San José. A su vez, desde el Hospital de San José se requería otra cama para un enfermo con problemas respiratorios y no se le pudo prestar el servicio. Sumado a esto, ese día a las 17.30 horas llamó un médico de la ciudad de Libertad para saber si había cama para un joven de 16 años que padecía meningitis. El chico aguardaba cama en Montevideo, en el Hospital Maciel y tampoco allí existía posibilidad». Manuel Roquero dijo «que esta situación se da muy a menudo, así que el ministro tiene que dejar de mentir», afirmó.

El MSP considera que el CTI en el Hospital de San José no es conveniente en relación a los 350 pacientes anuales que requieren de ese servicio.

Fraschini dijo que tras las obras de remodelación proyectadas para el hospital departamental en base a los recursos provenientes de la herencia de Juan Donagaray, que asciende a U$S 1.800.000, «los pacientes críticos de San José se podrán atender en el lugar. Esto no es un servicio que se hace para un mes sino para siempre, por tanto el CTI regional que el MSP resuelva instalar, se ubicará en el lugar más adecuado con el objetivo que sea mayormente aprovechado».

El ministro dijo que «se trata de una remodelación que comenzará en pocos meses, en distintas áreas de importancia del hospital» y que «en dos o tres años las obras finalizarán». El intendente maragato, Juan Chiruchi, dijo a LA REPUBLICA que no concurrió al acto de firma del acuerdo para el inicio de las obras, porque el convenio debió haberse firmado en San José. «Hace 20 años que los vecinos esperaban este momento» sentenció Chiruchi.

Además de la de Chiruchi, fue notoria la ausencia de autoridades departamentales.

La Intendencia financiará

En cuanto a la instalación de un CTI regional, es decir no sólo para el departamento de San José, Fraschini dijo que se está estudiando el tamaño y costo de funcionamiento estimado entre U$S 30 mil y U$S 50 mil mensuales. «Lo queremos instalar en un lugar que se pueda usar en toda su dimensión» señaló el secretario de Estado. De cualquier manera lamentó, refiriéndose a la herencia de Donagaray, que » haya transcurrido tanto tiempo ante un gesto tan generoso» .

Por su lado el intendente Chiruchi, señaló que «la comuna está dispuesta a financiar el 50% de ese costo» y dijo que en un año el MSP gastó U$S 460 mil en la contratación del CTI privado a falta de uno público». El jefe comunal entendió que «hay un capricho y como hombre político debo atender las aspiraciones de la gente. Nadie está en desacuerdo en San José, en instalar un CTI en el hospital». Añadió que «el ministro (Fraschini) no puede hacer oídos sordos».

Señaló que este tema lo hablará directamente con el Presidente Jorge Batlle y que «si finalmente el MSP no quiere pagar el funcionamiento del CTI, el mismo será financiado mediante colecta popular». El albacea Ricardo Roquero recordó que durante el régimen militar el dinero había desaparecido. Describió que Donagaray poseía dos estancias de tres mil cuadras cada una, pobladas de ganado, poseía además viviendas en Montevideo, todo lo que constituía una verdadera fortuna. Los cinco juicios realizados contra el MSP luego del período dictatorial comprobaron que el dinero no había sido depositado en ningún banco hasta el año 1984. El resto de la herencia Donagaray había sido distribuida entre el Instituto Nacional del Menor (Iname) y el Hogar de ancianos de San José. *

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