Retratos urbanos

"Es un hobby que necesita actualización"

Julio Ramos – Ferromodelista

 

Todo empezó allá, en Durazno. Fue el regalo que más le gustó. Un tren que el padre obsequió al niño, similar a los ferrocarriles en los que trabajaba el abuelo. Julio quedó fascinado. Las horas volaban mientras ponía en funcionamiento su máquina y recorría largos trayectos. Al tiempo no alcanzó con un tren, quiso tener más y conocer los detalles de construcción, funcionamiento, modelos y todo lo que tuviera que ver con el ferromodelismo.

Años después llegó a Montevideo a estudiar y tuvo la suerte de casarse con una mujer que no se sintió relegada ante tantas horas sacrificadas en pro del hobby.

Actualmente Ramos atesora 140 piezas. No es simple, ni común dedicarse a esto, cuenta que mantener e incrementar la colección es muy caro. Pocas y de mala calidad son los ‘vehículos’ que se consiguen en el país.

–¿Colecciona todo tipo de modelos o prefiere alguno en especial?

–Casi todos los que tengo son una réplica de los que poseía la Compañía Santa Fe. Las que más me gustan son la máquinas Diesel, aunque también colecciono a vapor. Dentro de cualquiera de ellas hay varias escalas, como la HC que es 187 veces más chica que las de tamaño normal, la N que es 160 veces menor y la H0 que es 43 veces más pequeña.

–Este hobby es poco conocido en Uruguay, ¿cuánta gente se dedica a él?

–Es verdad, acá se conoce poco y es difícil tener acceso a él. Creo que no somos más de 40 personas. En Estados Unidos en muy común. Es más, en todas las casas alrededor del arbolito de Navidad se arma un circuito con trenes. Allá se consigue de todo. Los aficionados dedican todo su altillo o sótano a una maqueta, es decir 30 por 40 metros de vías donde se representan las diferentes zonas del país. Hay hasta un conjunto de normas que rigen el ferromodelismo.

–¿Cómo se arma una maqueta y qué posee?

–La maqueta depende de lo que se quiera hacer y del espacio que se tenga. En primer lugar se realiza el plano en la computadora, luego se calca en madera y se hace la base para la vía, preferentemente en corcho. Después se monta la vía, se la clava con pequeñísimos clavos especiales o alfileres, se le ponen los desvíos, el balasto y por último el escenario: casas, rocas, túneles, arboles, lo que se desee.

–Usted utiliza un sistema muy moderno de decodificadores ¿en que consiste?

–Es un tipo de control digital que permite tener la cantidad de locomotoras que se quiera sobre la misma vía. Mediante un código se selecciona la máquina que se quiera mover y se mueve sólo esa. Este sistema permite hacer enganches, lograr distintos efectos como humo, encender luces y varias cosas más.

–¿Existe algún lugar de encuentro?

–Sí, todos los sábados nos reunimos en la casa de otro aficionado, Tabaré de Los Santos. Allí intercambiamos conocimientos y por sobre todas las cosas aprendemos mucho. Es un hobby que necesita actualización y ella proviene siempre del extranjero, así que es necesario compatir lo que cada uno tiene. *

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