Nos vamos p’arriba
Por Horacio Buscaglia
Entramos en la era espacial.
Alguien autorizó a poner nuestra bandera a dos satélites espaciales, ya que esa es la cantidad que se nos asignó en alguno de esos lugares donde se asignan las cosas a los países que sólo pueden esperar que se les asigne algo.
Ahora, ¿a quién se le cedió este derecho? ¿Hubo guita de por medio? ¿Son satélites espías, de comunicación, científicos? Yo no lo sé.
Lo que sí sé es que me hubiera gustado que nos dieran la oportunidad de hacer el satélite a nosotros mismos. ¿Te lo podés imaginar?
Podríamos usar la carrocería de un viejo fusca como carcaza del satélite. Aunque para hacer honor a la uruguayez tendríamos que hacerlo tipo el trineo de Santa Claus, pero con un carrito y con caballos.
Sabés el negocio que podríamos hacer con toda la basura espacial que anda flotando por allá arriba. Como escudo antimisil podríamos hacerle un techito con algunas de las viejas chapas de la 15 o de la 63, que eran bastante resistentes.
La falta de gravedad, sería uno de los problemas a enfrentar. Los uruguayos no estamos acostumbrados a la carencia de gravedad. Acá todo siempre es tremendamente grave.
Y además se va a complicar los domingos al mediodía cuando entren a flotar las mollejas, los chinchulines y los chorizos del asadito espacial. Porque te podrás imaginar que un satélite uruguayo podrá carecer de cualquier cosa, menos de un mediotanque satelital.
Otro lío es lo del zum, habría que ver si no hace saltar los tapones del satélite.
Ni te cuento los líos internacionales que vamos a tener cuando paremos en doble fila, no respetemos las señales de Pare y nos agarre el guinche de la NASA.
El problema va a ser la selección de los dos astronautas, por el asunto de qué cuadro de fútbol son hinchas.
El que está cantado que va, hinche a quien hinche, es Gonzalo Aguirre.
Por aquello de un posible encuentro del tercer tipo. *
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