Alemanes quieren comprar pero critican burocracia
Artesanos uruguayos aguardan respuesta de Alemania para lo que esperan sea la mayor corriente exportadora de manufactura nacional a ese mercado.
La presencia uruguaya en la recientemente culminada Tendence 2001, en Franckfort, Alemania concitó la atención de asistentes de distintas partes del mundo, que ya iniciaron contactos buscando negociar.
Fomentado por la Dirección Nacional de Pequeñas y Medianas Empresas (Dinapyme), nuestro país concluyó siendo representado en la feria mundial con cuadros (Patricia O’Brien); obras en aluminio fundido (Elena Quintana); utilitarios en cuero (Albertina Morelli) y cerámicas (Walter Bulmini). Estos creativos acompañaron sus trabajos a Franckfort, exhibiéndolos en un buen marco dentro de las escasas posibilidades económicas con que se contaba.
El nivel de calidad exhibido fue determinante a la hora del interés, y Uruguay estuvo dentro de esos parámetros calificados, entendieron los diseñadores. No obstante encuentran obstáculos de distinta índole para consolidar el inicio de exportaciones a las que ven aún gran campo. A la fecha se han concretado incluso contactos «de ida y vuelta», con algunos bases para pedidos. También se abrió la posibilidad de que Uruguay venda productos artesanales en conjunto, es decir de distintos géneros destinados a enclaves estables dedicados a la venta de artesanías latinoamericanas. Los expositores destacaron las cualidades del stand uruguayo en la muestra, así como la presencia de autoridades alemanas todas coincidentes en el nivel de lo exhibido.
Entendieron que los precios que pretende Uruguay están algo por encima de la media, pero recordaron que el nivel artístico desarrollado en el país está bastante por encima de otros de menor cotización. «Creemos justo destacar el esfuerzo de las autoridades de Dinapyme que están haciendo bien las cosas. Nosotros trabajamos mucho para esto, pero las jerarquías de Dinapyme no se quedaron atrás y sentimos el respaldo», estimaron los artesanos. Criticaron sin embargo la burocracia estatal que «desalienta» las eventuales exportaciones, en tanto les exigen cumplir formalidades de toda índole, con trámites engorrosos, muchas veces más allá del alcance de los interesados.
Finalmente los aún potenciales exportadores coincidieron en que el Estado «demuestre si realmente le interesa que haya pequeñas empresas exportando. No alcanza con el esfuerzo de Dinapyme. Es necesario un ente centralizador, de investigación, fomento, seguimiento, apoyo a estos nuevos emprendimientos. Además de nosotros, que generamos fuentes de trabajo, hay gran cantidad de artesanos con nivel de exportación». *
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