Irregularidades confirmadas
El director de la Región Centro de la Intendencia de Montevideo (IMM), Jaime Igorra, recibió ayer una carta del arquitecto Hugo Franchi, que estuvo a cargo de las obras del Club Central Español, quien renunció a su cargo porque «el deterioro iba en aumento».
La misiva del profesional confirma que las obras de piscina y gimnasio no fueron realizadas de acuerdo a un plan preciso y que presenta vicios de construcción que justifican la demolición proyectada por la comuna. Actualmente, el gobierno municipal espera la aprobación de la Junta Departamental para iniciar la demolición.
El proyecto fue solicitado originalmente por la comisión directiva del complejo deportivo al arquitecto Héctor de Soto, quien renunció cuando el club subarrendó una parte del terreno a un tercero para la instalación de canchas de fútbol cinco, que fueron techadas sin su autorización.
Franchi asumió la tarea después de la renuncia del arquitecto anterior y «por razones éticas» propuso llamar a la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU) para que realizara una inspección de obras.
En su carta, el profesional señala que el proyecto estructural presentado ante la Intendencia de Montevideo (IMM) «no coincidía con la albañilería». Posteriormente «se hicieron reuniones con la firma Hopresa, que suministró vigas, pilares y techo prefabricado y con la firma Saceem, que los colocó. Nadie se hizo responsable por los defectos».
El techo colocado «no era el que los calculistas habían propuesto. Lo cambiaron sin consultarlos». Por esa razón se acordó con el ingeniero de Hopresa colocar un nuevo techo pero «por razones económicas, no se hizo nada. El deterioro iba en aumento, cosa que se informó en tiempo y forma. Se insistió nuevamente en la necesidad de realizar el consolidamiento de la estructura, pues teniendo en cuenta que iba a ir una pileta de natación, los vapores del clorado atacan la estructura de hierro».
Ante la falta de respuestas de la directiva del club, Franchi renunció a su cargo y pasó la dirección de la obra al arquitecto Juan Sarasola, firme defensor de la propuesta del complejo deportivo frente a la decisión asumida por la IMM de demoler el proyecto inacabado. *
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