La columna amarilla

Diálogos al paso (al pase)

Por Horacio Buscaglia

 

–Buenas, vengo por lo del pase.

–¿Quién lo manda, Paco?

–¿Qué Paco?

–Casal, quién va a ser, ¿Paco de Lucía?

–Yo vengo por el pase en comisión.

–Ah, entonces también viene de Paco

–¿?

–Que es puro paco, digo.

–Vengo de parte del legislador.

–¿De parte de quién, dijo?

–Bueno, yo en realidad soy el que le lleva los hijos al colegio al doctor cuando él no puede ir por estar muy cansado de la noche anterior cuando se quedó chupando whisky con el gerente del Banco, que varias veces le aguantó unos cheques que estaban sin fondo a su cuñado, que suele hacer negocios raros, de importación-exportación dice él, con el hijo del candidato número veintinueve en la lista de diputados por el departamento que sacó aquel apoyando la candidatura del Hombre antes de que se fuera para el otro Sector y después de que lo llamaran a declarar por aquello de los gasterópodos vermeillons donde se contactó con el fiscal que fue el que lo llamó por teléfono para que le arreglaran el tema de la licitación que la Compañía estaba por declarar nula y como no querían que se los viera influyendo me mandaron a mí para que le lleve un sobre al legislador que fue el que me dio su nombre cuando le pregunté si podía hacerme una gauchada.

–Para eso estamos, para colaborar con los colegas. ¿Qué horario le conviene?

–Bueno, en realidad yo no podría venir a ninguna hora porque estoy allá, en el Departamento.

–No hay problema, eso sí, venga por lo menos a cobrar. ¿De dónde le hago el pase?

–Bueno, en realidad de ningún lado porque yo no soy funcionario público.

–(Piensa 4 segundos) No hay problema, el ministro me debe un favor, lo hacemos figurar como si fuera de allá y lo paso acá, ¿tá?

–Le agradezco mucho.

–Para eso estamos. *

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