"La cumbia de ustedes me hace reír mucho"
Ma Xi – Comerciante china
Tenía una vida tranquila, normal para una joven de su edad. Estudiaba magisterio, quería ser maestra de niños. Pero Pekín y toda China le empezaron a quedar chicas. Quería ver el mundo y conocer otros países. Empezó a averiguar, recorría agencias de viajes y se metía horas en Internet, hasta que el momento se dio.
Consiguió la oportunidad de salir de Asia, pero la visa se le otorgaba sólo a Uruguay. Ese pequeño lugar que no sabía bien ni dónde quedaba. El desafío no la desalentó ni tampoco sintió miedo. Armó las valijas, se despidió de la familia con un «hasta pronto» y tomó el avión.
Ma Xi, que en Uruguay se debería llamar Xi Ma, puesto que primero va el nombre y luego el apellido, a la inversa de su país, llegó a Montevideo sin conocer ni siquiera una palabra en español. Pero eso no era lo peor, estaba totalmente sola consigo misma y no tenía ningún conocido a quien recurrir.
El primer paso fue buscar un hotel y una vez instalada, conseguir un empleo por un tiempo. Las cosas se le dieron bien, empezó a trabajar en una perfumería y alquiló un lugar para vivir.
Aprendió el idioma sin problemas, es más, le resultó fácil. Los días pasaban y se quedó… Recuerda el momento en que descendió la escalera del avión en un territorio que en lo único que se asemeja al suyo es en la denominación de oriental. Ya pasaron once años, y en ellos muchas cosas. Conoció a un compatriota con el que se asoció e instalaron un supermercado en la avenida Rondeau, esquina Caraballo. Les fue bien, pudo viajar a ver a su familia y hacer amigas aquí. Hoy no piensa regresar, tampoco sabe si se va a quedar, no quiere compromisos «nada de marido» dice, es una forma de mantener la independencia, no atarse y partir cuando lo desee.
–¿Cómo se les ocurrió poner este comercio?
–Necesitábamos trabajar, yo tenía dinero ahorrado y mi socio también. Vimos acá una oportunidad. Antes de mudarnos para esta esquina estábamos en la calle Caraballo. Nos gustó el barrio, es tranquilo y en esta zona no habían muchos negocios más. Estamos contentos porque nos va bien.
–¿Cuánta gente trabaja aquí y por qué son todos chinos?
–Somos cuatro: dos empleados, mi socio y yo. Preferimos los chinos porque entre nosotros nos entendemos mejor.
–¿Cómo es la relación con el público y con los corredores?
–Es buena, sin problemas. No tuve problemas en conocer el dinero, manejo bien el español y eso me permitió hacer muchas amigas con las que salgo y me divierto.
–¿A dónde salen?
Vamos a bailar, a veces. A mí me gusta salir acá, es parecido a Pekín. Lo que no me entusiasma mucho es la música. Eso que hacen los negros, creo que le dicen candombe me aburre porque es siempre igual. Y la cumbia de ustedes me hace reír mucho, es graciosa.
–¿Extrañas tu país?
Un poco, la comida sobre todo. A mi familia la llamó por teléfono. Los uruguayos son muy simpáticos y el país es lindo, muy tranquilo.
–Aquí hay muchos chinos, ¿te vinculás con ellos o se reúnen en alguna oportunidad?
–No. Sé que hay unos cuantos pero no hay tiempo de reunirse, trabajamos todo el día. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad