La columna amarilla

Sorpresa: estamos de acuerdo

Por Horacio Buscaglia

 

Doyenart es ese señor que grita y se desangra y va arrastrándose entre espinas en su afán de darle al Canal 5 una programación como la gente.

Y más allá de algunos gritos destemplados, de acusaciones a los funcionarios sin las debidas pruebas y de que él mismo reconoció no saber nada de televisión, más allá de esas «menudencias», digo, a uno le gustaría que lograra hacer algo bueno en el canal.

Por eso, pese al recorte de gastos y al dictamen negativo del Tribunal de Cuentas, me alegró que Jorge Batlle le diera 223.800 dólares para «fortalecer el canal».

Pero me entero de que el 66% de esa guita (148.800 dólares) se lo van a morfar los consultores, esa gente que cobra por demorar meses en descubrir lo que hace años ya sabe cualquier telespectador atento, y por esa razón sólo quedarán para la producción de programas 75.000 dólares.

Cuando me empiezo a calentar por esto, leo las razones dadas por Batlle para darle esa guita: «La globalización de los mercados y el desarrollo de las comunicaciones» producen una «invasión» de «pautas culturales, estilos de vida, símbolos y conductas sociales» que hacen necesario que la televisión pública vele «por la defensa y difusión de nuestras identidades nacionales».

Esto es una gran verdad, aunque no solamente la televisión pública debe velar por esos valores.

Pero sonará cargada de cinismo e hipocresía en boca de quien puede echar a andar la infinidad de leyes en defensa de la cultura nacional que desde hace muchos años se apolillan en los cajones del Palacio Legislativo, si no lo hace.

Señores senadores y diputados blancos, colorados, nuevoespacistas y del EP-FA, ya no tienen excusas, el propio Presidente lo ha fundamentado con claridad, empiecen a legislar sobre el tema. *

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