Retratos urbanos

"Entro al taller y me olvido del mundo"

Gladys Lavadie – Artesana

 

Frecuentemente le ocurre que la gente, especialmente los hombres, no pueden creer que sea una mujer la creadora de los artículos en guampa. Tal vez sea por su aspecto, en nada se parece a una artesana, salvo por las manos que guardan cada huella del trabajo. Ella dice que la razón del descreimiento es que trabajar guampa es una tarea dura, aunque no pesada y menos imposible de realizar por una dama.

Hace veinte años que se inició en este oficio, que compara con la creación de un pintor, un escultor o un músico. Fue con su cuñada que aprendió y a partir de entonces abandonó los tejidos a máquina y a mano que hasta ese momento eran su principal ocupación. Cuenta que su aprendizaje si bien fue nuevo, siempre contó con una habilidad innata, traída desde la infancia, cuando su juego preferido era dar diferentes formas al barro, para disgusto de su madre, que la encontraba en todo momento con las manos sucias. Su arte sólo es realizado en el país por dos talleres, además del de Gladys. Lo casual es que todos ellos están relacionados porque son familiares.

–¿Cómo consigue las guampas y cuál es el proceso hasta llegar a un artículo terminado?

–Las consigo en los frigorificos. Ahora conocí a una persona que compra guampas para hacer cuchillos sólo con la punta y le compro el desecho, que es el resto, con lo que yo trabajo. Se vende por kilo. El paso siguiente es clasificarlas. Hay más chicas, más grandes, torneadas, de diferentes colores. Luego se cortan, se lijan, se pulen y se las aplana, con calor y una prensa. De todo este proceso salen vasos con pinchos, queseras, juegos de cubiertos, corta papeles, servilleteros.

–Vende en el Mercado de los Artesanos de la Plaza Cagancha y en el de San José y Ejido, pero los stand habitualmente tienen pocos artículos, ¿a qué se debe?

–Repongo los jueves. Cada vez que voy con cosas, duran muy poco tiempo, la gente se lo lleva enseguida. Yo no tengo tiempo de producir en grandes cantidades, trabajo sola con una de mis hijas y en hacer cada pieza tardo bastante. En parte es una técnica de venta. Si tapo el puesto de cosas no se vende tanto.

–Hace dos años obtuvo el primer premio en la Bienal de los Artesanos y sus creaciones se encuentran en varias partes del mundo…

–Sí. El jurado estuvo integrado por personas de Paraguay, Brasil, Colombia y Uruguay. El premio que gané consistió en un mes de exposición en el Cabildo de Montevideo. Para una feria de artesanos que se realizó en Madrid, la Asociación Uruguaya de Artesanos llevó cosas mías y se vendió todo en dos días. Aunque yo nunca salí del país, mis artículos viajaron a varias partes del mundo. A la feria de Cuba, fueron a Alemania, Egipto, Francia, Corea, Holanda e Italia. Es muy gratificante.

–¿Hay buen mercado para sus productos en el país?

–Yo vendo todo lo que hago y trabajo también por encargo. Pero este es un país caro, los turistas preguntan el precio y no compran. Además existe competencia no dentro del material que yo utilizo, sino que es más barato comprar un artículo en cerámica que en guampa. De todos modos a mí me gusta mucho esto, entro al taller y me olvido del mundo, pero como le pasa a todos, me gustaría ganar más, no se le puede poner el precio que realmente vale cada cosa porque sería invendible. *

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