La columna amarilla

Día del Ciberniño

Por Horacio Buscaglia

 

Ya sé que el Día del Niño fue ayer, pero por si acaso usted por alguna razón especial se quedó sin comprar un juguete para su hijo, sobrino o nieto, le recomiendo internarse en el maravilloso mundo web y visitar la fábrica de juguetes de Ira Goble.

Quizás su primera impresión sea la de pensar que ese señor está loco y seguramente usted tenga razón, pero un momento después le va a dar pena no ser un niño y poder acceder a todos esos increíbles juguetes.

¡Y pensar que uno se tuvo que conformar con los autitos a cuerda y otros juguetes tradicionales!

Vean este: Amplificador de Olores. Se trata de un «sofisticado» adminículo que permite captar los olores con mayor intensidad y a distancia. Se trata de una nariz postiza de plástico con dos embudos pegados, uno para cada agujero del naso, con la parte ancha hacia afuera. Viene en tres modelos con el nombre de célebres narigones: Bob Hope, Stew Bum y Jimmy Durante. No logro imaginarme cuál puede ser la diversión, suponiendo que esa cosa en la nariz logre captar mejor los olores, pero la publicidad garantiza «interminables horas de diversión olfativa con su familia».

También ofrecen un aparatito para que los niños hagan sus propios «panchos» a partir de una serie de sospechosos ingredientes artificiales. Y para las niñas les ofrecen un horrendo muñeco de Fu Manchú que tiene largos bigotes naturales para trenzar y peinar.

Pero la estrella de la galería de juguetes ofrecidos es un ¡ataúd!

¿Para qué? Para «darle una lección a tus padres». Para vengarse de ellos cuando les ponen penitencias a los niños. «Ya verás cómo se arrepentirán cuando te vean muerto».

El kit incluye el ataúd, maquillaje pálido, traje para la ocasión y una lápida.

Para las niñas hay cajones rosados. Se aclara: «Madre histérica, no incluida».

Así está el mundo webo, amigos. *

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