Conferencia de Durban: un nuevo hito contra el racismo
La clave para enfrentar con éxito este desafío es la eliminación de la discriminación racial y el rechazo a los prejuicios que la sostienen. El hallazgo de las vías para alcanzar esa meta constituye precisamente el objetivo de la Conferencia sobre el Racismo a celebrarse en Durban, Sudáfrica, entre el 31 de agosto y el 7 de setiembre.
La persistente existencia del racismo, de la discriminación racial, de la xenofobia y de las formas conexas de intolerancia representa un desafío fundamental contra los derechos humanos. La Conferencia de Durban es una oportunidad importante para que la comunidad mundial se comprometa, por primera vez en la era posterior a la Guerra Fría, a realizar un verdadero esfuerzo global para enfrentar a las antiguas y las modernas manifestaciones de tales males.
Ya se ha logrado mucho. Las reuniones preparatorias regionales reconocieron que el racismo sigue siendo un problema en cada país y en cada región. El perfil del racismo como un problema global ha sido elevado a un nivel sin precedentes. Estamos proyectando la creación de una jurisdicción mundial que nunca existió antes. En el ámbito de la sociedad civil, Durban promete ser un acontecimiento significativo que cambiará permanentemente el modo de ver y de enfrentar al racismo.
El tema central de esta conferencia toca cuestiones delicadas, no sólo asuntos de políticas y prácticas domésticas sino, en algunos casos, también cuestiones fundamentales de identidad nacional. Aunque algunas sociedades individuales se han embarcado en procesos de reflexión y reconciliación, nosotros, como comunidad global, nunca lo hemos intentado antes.
No hay posibilidades de que esta conferencia mundial llegue a un resultado neutro. Si no tuviera éxito, la decepción sería grande y la amargura y las recriminaciones se desbordarían probablemente sobre otras cuestiones y otros foros.
En esta época en la que la comunidad internacional se está esforzando por resolver tantos y tan complejos problemas globales, no podemos permitirnos fallar en conseguir el consenso en un asunto tan claro y desafiante como el del racismo.
La conferencia persigue tres objetivos:
* Aprobar una declaración que admita solemnemente los errores del pasado, tenga en cuenta las actuales manifestaciones de racismo, discriminación racial, xenofobia y las formas conexas de intolerancia, y comprometa a los estados y a los pueblos a avanzar conjuntamente en la lucha contra el racismo;
* Adoptar un programa de acción concreto y con miras al futuro que identifique los pasos prácticos para cumplir con este compromiso;
* Forjar una alianza entre los gobiernos y la sociedad civil que permita llevar a cabo la lucha contra el racismo más allá de la conferencia de Durban.
El valor real tanto de la declaración como del programa de acción surgirá del modo en que una y otro ayuden a asegurar los progresos en el combate contra el racismo.
La movilización de la comunidad internacional tras un documento serio que explique la naturaleza del racismo en el mundo moderno y que disponga las estrategias para combatirlo representaría un gran paso hacia adelante.
La principal preocupación durante la preparación de esta conferencia ha sido la de cómo hacer frente a los errores del pasado y a los efectos de la esclavitud masiva y de otras formas pasadas de explotación que persisten aún hoy en día. Es esencial reconocer esos errores y el impacto negativo que han tenido, así como hacerlo de un modo solemne que respete verdaderamente el sufrimiento de las víctimas.
A quienes argumentan que el énfasis sobre el pasado ha sido excesivo yo les diría que deben llegar a un acuerdo con el pasado a fin de caminar hacia adelante.
Un punto que debe ser tratado con cuidado es el que busca equiparar el sionismo con el racismo. Las Naciones Unidas ya han tratado este asunto de modo extenso. La resolución según la cual el sionismo es una forma de racismo fue revocada un decenio atrás. Yo creo que es inadecuado reabrir de algún modo en Durban esta cuestión y que si alguien busca hacerlo pudiese poner en peligro el éxito de la conferencia. Sin embargo, me doy cuenta cabal del sufrimiento del pueblo palestino y me siento consternada por la constante pérdida de vidas que se cuentan día a día.
Es necesario renovar el compromiso global con los ideales de quienes pusieron marco a los documentos básicos de las Naciones Unidas y con su determinación de eliminar todas las formas de discriminación. Es necesario también reconocer lo que ellos vieron, o sea que sin un compromiso claro con una idea central de la Carta de la ONU, la de la igualdad entre todos los seres humanos y de la necesidad de la cooperación internacional para hacer realidad ese ideal, no será posible eliminar ese mal particular que es el racismo.
La Conferencia de Durban tiene la capacidad de dar otro paso histórico en la lucha contra el racismo y de forjar una nueva asociación entre los gobiernos y la sociedad civil que actúe eficazmente para eliminar una lacra que ha sobrevivido demasiado tiempo. (COPYRIGHT IPS)
(*) Mary Robinson, ex presidenta de Irlanda, es la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y secretaria general de la Conferencia Mundial sobre el Racismo. *
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