Retratos urbanos

"Con los santos se puede hacer bien o mal, según lo que se quiera"

s el día de la Mae Oxum, una arañita blanca camina por el rojo terciopelo que cubre la mesa. El pai Luis explica que cada santo tiene su bichito y la araña pertenece a esa mae –que para la religión católica sería la Virgen María–. La aparición de la araña significa dinero y el umbandista comenta que seguramente lo recibirá.

Luis Rodríguez comenzó sus estudios religiosos hace 43 años, con sólo doce. Y no fue por casualidad, su madre, Evangelina Sosa, también se dedicaba a la religión, el templo era un pequeño ranchito ubicado en Roldós y Pons y El Cairo. El niño asistía a las sesiones y en ellas padecía transformaciones, que define como la incorporación del espíritu de un «preto» a su cuerpo, que se manifestaba como un ser parlante. Esta experiencia despertó una gran curiosidad por saber a qué se debía, así que paralelamente a sus estudios de electricista y mecánico tornero en la Universidad del Trabajo, incursionó por la parasicología, fue martinista, rosacruz, masón y leyó todo lo que tuviera que ver con religión. Hasta sabe de memoria pasajes de la Biblia.

Trabajó durante años en Montevideo y el Interior. Hacía estructuras metálicas, pero nunca abandonó la religión. Es más, la considera sagrada, un pedacito suyo que a nivel espiritual le señala cosas y requiere de una entrega de 24 horas.

 

–¿Se necesita tener un don especial para dedicarse a esto?

–No. El don se desarrolla, mediante el tercer ojo que es una glándula, ubicada entre las cejas. Eso se logra mediante ejercicios especiales, como el mantra que es una conjunción de sonidos verbales, similar al padre nuestro. Hay personas que nacen con el don despierto, pero otras lo trabajan. Lo esencial es tener un buen maestro. Lleva tiempo, nunca se termina de aprender. Durante el aprendizaje se realiza un retiro espiritual de siete días, en el que se desarrolla la mente, la intuición y se recibe algo desde allá arriba, de otros planos.

 

–¿Hay que llevar una vida especial para desarrollar el don?

–Sí. Hay que tener la parte física, mental y espiritual muy pura. La persona que está en religión no puede emborracharse, dejar sin comer a los hijos o engañar a la mujer. Es un parámetro especial que no todos saben llevar.

 

–Para comprender lo que le sucede a una persona que busca su ayuda ¿alcanza con ese don?

–Me valgo también de lo que viví. Si viene una persona con problema de desalojo, de deudas, de desavenencias en el matrimonio, puedo entenderla porque son cosas que yo pasé como ser humano. Yo también me atrasé en el pago de cuentas, o sufrí problemas de matrimonio. Eso me permite saber lo que ese ser siente. Alguien que nunca tuvo un lanzamiento, que no se casó, que no pasó hambre porque siempre tuvo todo gratis ¿cómo puede saber qué siente la persona que tiene enfrente?

 

–¿Cuál es la diferencia entre umbanda y quimbanda?

–No existe la una sin la otra. Es una realidad, como el día y la noche, lo blanco y lo negro. ¿Qué valor tendría lo bueno sin lo malo? Con los santos se puede hacer bien o mal, según lo que se quiera y según la mentalidad del que está al frente. Todo el que sepa sacar un trabajo es porque sabe hacerlo, de lo contrario no puede sacarlo, tiene que conocer con qué se hizo y cómo contrarrestarlo. Hay espíritus buenos y espíritus malos a los que les dan un par de gallos negros y un litro de caña y dan vuelta una casa. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje