Retrato del sistema
Por Horacio Buscaglia
Al Gran Bonete se le ha perdido el aduanero Adolfo Gil Riveiro y dice que lo tiene un diputado del Foro Batllista cumpliendo funciones en su despacho.
Alejo Fernández Chaves dice: ¿Yo, señor? No, señor.
¿Pues quién lo tiene?
Chaves responde: El ex diputado por el mismo sector Ariel Lausarot.
¿Yo, señor? Salta engomado el aludido y asegura: No, señor.
¿Pues quién lo tiene?
Lausarot responde: lo tiene el amigo de un amigo mío, que le pidió un favor a él, como amigo, y como no lo pudo cumplir me lo pidió a mí, como amigo, y yo como no podía resolverlo se lo pedí a Chaves, como amigo, y a él se le perdió un pajarito y dice que lo tiene…
Este entretejido técnico que muestra fehacientemente la idoneidad con que algunos eligen los funcionarios públicos, es explicado de la siguiente manera por Lausarot: «Es de esos tantos favores, ‘piernas’, que se hacen, que nos hacemos entre diputados, dirigentes políticos, entre amigos, es eso».
Lo más sorprendente es que esta explicación se supone que le sirve al ex diputado para mostrar su «buen comportamiento», su honrado desempeño en la función pública. De la misma manera, Chaves nos trata de mostrar su «honestidad funcional» aclarándonos que después de tener a Gil dos años en comisión «sin verle la cara», no le renovó el pase. Es decir que bancó a Gil durante dos años cobrando el sueldo sin laburar.
Hace cinco años el tema de las mafias del contrabando fue denunciado por el diputado blanco Julio Lara y LA REPUBLICA, lo que motivó la creación de una comisión especial en la Cámara de Representantes que «nunca funcionó», pese a que esta mafia le cuesta al país más de un millón de dólares por día (en cinco años, 1.825 millones de dólares).
¿Lo indecente está sólo en el contrabando? *
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