Una filosofía saludable
Por Horacio Buscaglia
Hace muy poco leímos la más que curiosa noticia sobre un gobernante africano que proponía que la gente dejara de tener relaciones sexuales por dos años, para combatir el sida.
Más allá de que el hombre estuviera totalmente pirado, la «filosofía» de la propuesta eran tan lógica como sería la de la Unesco si propusiera que para combatir el hambre en el mundo hay que promover la anorexia. No hizo gracia.
Pero resulta que no se puede escupir para arriba –o eyacular, dado el tema — porque fijate que en nuestro país volvió el medioevo al Ministerio de Salud Pública. Y digo «volvió» porque el tema se ha puesto en el tapete nuevamente, pero si observamos con atención en realidad la Edad Media nunca se fue del MSP desde que entró del brazo –que no del miembro– de Carlos Delpiazzo (ministro) con su filosofía Opus Dei. Filosofía que continuó Horacio Fernández Ameglio (ministro) y hoy profesa el director general de Salud, Eduardo Touyá.
Es decir, filosofía retrógrada que niega el sexo como placer y la posibilidad de mantener relaciones sexuales sin necesidad de casarse. De allí la negativa a promover el condón como el instrumento más eficaz para protegerse del sida y la inexistencia de campañas sobre el tema en los diferentes medios.
Mientras tanto, se infecta de VIH-sida una persona por día. Y se sabe que el 70% de los afectados son menores de 25 años.
¿Qué haría nuestro modernísimo Presidente si el ministro de Ganadería profesara la filosofía hindú que postula que las vacas son sagradas?
Yo y usted sabemos lo que haría. Pero estamos hablando de vacas, nuestro más valioso patrimonio, después de todo la piadosa filosofía del jerarca del MSP, sólo mata a los menores 25 años. *
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