Concordemos
En una publicación semanal de la Ciudad de la Costa puede leerse la siguiente información: «El Círculo de Comerciantes y Profesionales de Parque del Plata y Las Toscas plantearon el problema de la arena que queda sobre la rambla».
No es esta la primera vez que debo tratar este espinoso asunto de la concordancia entre sujeto y verbo. Es cierto que el sujeto de la oración que hoy tomo como ejemplo es un colectivo que además contiene numerosos plurales. Es probable, además, que haya habido más de un miembro de ese Círculo en momentos de plantear los problemas de la arena; pero tales circunstancias sólo pueden explicar el error de concordancia detectado, y nunca justificarlo. De lo que se trata es de no olvidar que el núcleo del sujeto es singular: es una institución, una organización que nuclea a varias personas, obviamente, pero que no pierde su carácter de unidad, por lo que el verbo debe conjugarse en tercera persona del singular. Cuando decimos que el país sufre los efectos de una crisis sin precedentes, sabemos que estamos hablando de tres millones de habitantes y sin embargo a nadie se le ocurriría decir que el país sufren la crisis; del mismo modo ningún paisano comenta que el rebaño de ovejas están sedientas.
Así que el enunciado en cuestión debería haberse escrito de esta forma: El Círculo de Comerciantes y Profesionales de Parque del Plata y Las Toscas planteó el problema de la arena…»
No obstante lo dicho, no es recomendable seguir a pie juntillas esta norma de hacer concordar el verbo con el núcleo del sujeto. Obsérvese el absurdo de oraciones como las siguientes: Un altísimo porcentaje de las mujeres encuestadas no está satisfecho con su lavarropas; o Una amplia mayoría de boxeadores dijo estar dispuesta a acatar la norma.
–Y yo, que no tengo lavarropas ni soy boxeador ni integrante de ningún círculo, ¿cómo hago pa’ seguir a la Norma con los piecillos juntos?
–¡Qué lo parió! *
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