Bolsa de trabajo
En la reunión, donde estuvieron presentes el arquitecto Gustavo Penadés, Silvia Aguinaga y Marisol Mayo, en representación del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y la Dirección Nacional de Medio Ambiente, y el secretario de la Junta Local del Centro Comunal Zonal Nº 14, Jorge Buriani, los vecinos plantearon su preocupación en torno al realojamiento de las 90 familias que viven en el predio contaminado por plomo.
Miguel Cabrera, padre de cinco niños contaminados por plomo, sostuvo que ante la crítica situación económica que padecen estas familias, es imposible que puedan abonar las dos unidades reajustables que solicita el Mvotma para la construcción de las viviendas. «Somos familias de muy bajos recursos y no estamos en condiciones de abonar las dos unidades reajustables que nos pide el ministerio. La solución que nos queda es crear una bolsa de trabajo que esté a la orden de la empresa constructora y, de esta forma, costearnos nuestra propia vivienda», afirmó Cabrera.
En una carta entregada ayer a las autoridades del Mvotma, los vecinos solicitaron que se informe sobre qué tipos de vivienda se van a construir, el metraje de las mismas y la fecha de realojo.
Promesas no cumplidas
Atilio de León, otro de los vecinos afectados, manifestó su descontento ante los jerarcas de la cartera de Estado por considerar que no se cumplió con lo prometido en un primer momento.
De León dijo que durante la visita realizada por Penadés y el vicepresidente de la República, Luis Hierro López, se les prometió un terreno de 200 metros cuadrados y dos dormitorios, lo que no coincide con lo expresado ayer por las autoridades ministeriales. «Ahora se nos dice que el terreno es de 140 metros para cada familia y un dormitorio. En mi caso tengo seis niños, por lo que no puedo aceptar esto. Vivimos en un cantegril peros somos seres humanos, no piezas de ajedrez. Queremos una vivienda digna. Ellos dicen una cosa y hacen otra», señaló De León.
Otro de los motivos de preocupación de los vecinos es la falta de información en torno a la ubicación del terreno y si el mismo se encuentra libre de contaminación.
«Todavía no sabemos cuál es el terreno donde seremos realojados y esto ha generado mucha preocupación entre los vecinos, sobre todo por los niños afectados. Primero se habló de un predio ubicado en Faramiñán y luego de otro ubicado en José Llupes. Pero hasta el momento no tenemos información», manifestó Cabrera. *
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