"Para los colchones, como la lana no hay"
ochinche, vos que estás de balde en tu casa, ¿por qué no venís y me ayudás?» «Bochinche» le decían a Ramón Mozo y esta frase dicha por su primo, cuando sólo tenía doce años lo inició en el oficio de colchonero.
La ocupación que sin querer le dio trabajo toda la vida, la aprendió así, un poco por casualidad. En ese entonces a pesar de su corta edad, siempre tenía una «changa», hacía mandados y alguna otra cosita. El primo colchonero, unos cuantos años mayor, no podía solo con tanto trabajo y vio en el chico el ayudante que precisaba. Así que arreglaron un sueldito y manos a la obra.
Después de conocer todos los secretos para fabricar un colchón quiso un poco de independencia y se fue a una colchonería. El pago ahí era escaso, solo 5.27 pesos. Más tarde su eficacia le otorgó la oportunidad de ir en calidad de préstamos a otra fábrica con un sueldo de 8 pesos. Pero el patrón que era «bueno, bueno» falleció y las cosas cambiaron. Además, era tiempo de «largarse» solo.
Se hizo de clientes e instaló un taller en La Teja, allí armó colchones durante 35 años, junto a Hilda su esposa que siempre lo ayudó. Un año atrás se jubiló. Ahora los hace a domicilio, tiene unos cuantos clientes, aunque asegura que no se trabaja como antes.
–¿Es más conveniente el polifón que la lana?
–No, como la lana no hay nada. El descanso es mejor, es más sano, no produce humedad, en invierno es abrigado y en verano es fresco, es lo natural. Bien hecho y con buena calidad de lana no se marca. Nuestro hijo menor dormía en un colchón de polifón y sufría de dolores de espalda. Los médicos no lograban solucionar la molestia. El no quería que yo le hiciera un colchón, pero un día se lo hice y en tres día se mejoró y no padeció nunca más el dolor.
–El colchón de lana está en desuso, ¿tiene muchos clientes?
–Bajó mucho el trabajo, ahora hago seis o siete por mes, antes trabajaba mucho más. Tengo clientes que no cambian la lana por el polifón. Ellos quedan conformes y me recomiendan a un familiar o amigo y así sale el trabajo.
–¿Por qué se dejó de usar?
–Porque es pesado y caro. Aunque si se tiene la lana no sale tanto. Al poner la lana al sol se esponja y se levanta, queda como nueva, se cambia el cotín y nada más. Además si ésta bien hecho puede durar hasta trece años.
–¿Cuánto cobra por hacer un colchón y qué tiempo tarda?
–De una plaza 490 pesos y de dos 690. Si tengo que ir a una zona lejana cobro un poquito más por el flete. Hacer uno chico me puede llevar tres horas y uno grande cuatro o cinco.
–¿Qué herramientas tiene que llevar para hacerlo?
–Un caballete, una buena rejilla, la cavadora de lana, hilo y agujas. El cotín, algunas veces lo pone la persona y otras lo llevo yo.
–¿Qué cosas hay que cuidar para que quede bien hecho?
–Lo principal es ser buen operario y trabajar a conciencia. Después hay que tener buena lana y la precaución de extenderla muy bien. Hay que cuidar que no queden ni pozos, ni grumos. *
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