Pensando el segundo Foro Social Mundial
sta es una cuestión que preocupa a muchos. Fue muy positivo lo que ocurrió en el Primer Foro, pero en el segundo habría que dar un salto de calidad. No cabe duda de que es cada vez más urgente elaborar una contrapropuesta humanista y solidaria alternativa a la actual globalización neoliberal, pero por desgracia no basta tener la voluntad de hacerlo para que se logre el resultado esperado.
Desde que fue derrotado el socialismo en Europa del Este y la URSS asisto a eventos en que se habla del tema de las alternativas. La mayor parte de las intervenciones de los ponentes contiene un 90% de diagnóstico y sólo un 10% o menos, terapéutica. Y esto, creo yo, por una triple razón.
En primer lugar, porque nuestro diagnóstico se limita mucho más a describir los fenómenos que criticamos que ha conocer sus causas, y mientras no conozcamos la dinámica interna de los procesos y las contradicciones que se generan en su interior nos será muy difícil elaborar una propuesta que, partiendo de estas contradicciones, las resuelva de una manera humanista y solidaria. Necesitamos con urgencia crear condiciones para que nuestros intelectuales orgánicos puedan dedicarse a la crítica de la economía política actual.
En segundo lugar, porque no hemos estudiado con suficiente profundidad y en forma crítica las experiencias socialistas que fueron derrotadas y las que todavía sobreviven.
En tercer lugar, porque muchas veces ignoramos o conocemos insuficientemente las múltiples experiencias alternativas locales que están surgiendo en el mundo, y por ello no hemos socializado suficientemente las enseñanzas que ellas han dejado en sus protagonistas.
Quiero aclarar que considero como experiencias locales alternativas a aquellas que rompen con la lógica del lucro que mueve al capitalismo y que crean espacios de participación popular o gestión democrática, es decir, que crean espacios donde puedan irse conformando los sujetos protagónicos de la sociedad socialista del futuro. Sus descubrimientos, sus iniciativas exitosas, nos permiten comenzar a visualizar en la práctica aspectos que seguramente formarán parte de la propuesta alternativa global que deberemos construir.
Por otra parte, afirmar que queda todavía un largo camino que recorrer para elaborar una propuesta de sociedad alternativa no significa que debamos quedarnos con las manos cruzadas. Es urgente levantar y articular plataformas de lucha en distintas áreas que planteen propuestas concretas dirigidas a detener o por lo menos a frenar la marcha arrasadora del neoliberalismo. Las luchas contra el ALCA o contra los transgénicos son un ejemplo de ello.
Partiendo de esta realidad pienso que el próximo Foro podría tener dos líneas principales de trabajo, además de mantener los múltiples talleres para quienes desean seguir abordando temáticas más específicas. La primera –entiendo está siendo manejada por la mesa coordinadora–, sería encargar a las redes más significativas organizar seminarios intensivos durante los tres días de trabajo del Foro para discutir y elaborar propuestas y líneas de acción en sus respectivas áreas de trabajo: por ejemplo, la vía campesina en relación con los transgénicos, la agricultura orgánica, etcétera.
Quizá un tema que sería muy necesario discutir, y que no está ligado a ninguna red en particular sino que las cruza a todas, sería la futura relación a establecer entre los movimientos populares e instrumentos políticos.
Una de las cosas más valiosas del Foro fue lograr reunir en una misma actividad, gracias a la nueva cultura de la izquierda ambas corrientes. Pero reunir no es necesariamente articular.
Habría que discutir si para lograr golpear al sistema neoliberal y construir un mundo con otra lógica basta que los movimientos populares y las ONGs se articulen entre sí prescindiendo de los instrumentos políticos. Y si se llega a la conclusión de que eso no es posible, qué características debería tener ese instrumento para que pudiese cumplir ese papel articulador y no suplantador de los movimientos populares.
La segunda podría ser la de elegir algunas experiencias alternativas de relevancia mundial y hacer seminarios también de tres días para estudiarlas a fondo y reflexionar a partir de ellas sobre las formas concretas en que ellas enfrentan el actual sistema neoliberal y crean lógicas que se le contraponen, los problemas que ellas enfrentan al estar insertas en esa camisa de fuerza y las potencialidades que podrían ser materializadas en otras condiciones y cuáles serían estas condiciones. Cada seminario de tres días abordaría una experiencia concreta. Es decir, habría varios seminarios paralelos.
Pongo dos ejemplos de experiencias que estoy estudiando. Podría montarse un seminario dedicado a estudiar la experiencia concreta de uno de los asentamientos más desarrollados del MST: cómo a partir de él se crea un espacio territorial y una influencia regional con una lógica humanista y solidaria.
Otro caso a estudiar podría ser la experiencia de gobierno en Rio Grande do Sul teniendo como ejes los trece años de experiencias en la alcaldía de Porto Alegre y la nueva experiencia del gobierno del estado.
Evidentemente que en América Latina hay muchas más. *
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