"La vida de la mujer es un ciclo con diferentes etapas"
Elena Penadés: Partera
El sol marca el ciclo de los días y las noches y el ciclo de las estaciones. No somos iguales en invierno que en primavera, de mañana o de noche. La luna interviene en el movimiento de las mareas, en el crecimiento de las plantas. Y tiene una influencia especial en la mujer.» (…) Esta es una parte del prólogo de Los Ciclos de la Mujer y la Medicina Natural, el libro que Elena Penadés acaba de escribir.
Elena es partera, coordinadora de Nacer Mejor –institución de atención holística del embarazo y parto– e investigadora en el uso de hierbas medicinales y medicina natural para la mujer.
Tiene cuarenta años, y cuenta que la maravillosa experiencia que significó para ella el nacimiento de sus hijos la decidió a estudiar su profesión. Lo demás viene después, porque su labor no sólo tiene que ver con el embarazo y el parto, sino que también trata temas de la salud de la mujer. Y en ese aspecto no hizo más que profundizar un saber heredado de su familia, la curación de enfermedades o dolencias a través de las plantas. Confiesa que se hizo yuyera sin darse cuenta y que aparte del conocimiento adquirido en su casa, la motivó a continuar el aprendizaje, la necesidad de darle altenativas baratas y efectivas de sanación a mujeres de bajos recursos, con las que le tocó trabajar.
–Tu libro habla de los ciclos de la mujer ¿en qué consisten esos ciclos?
–La vida de la mujer es un ciclo con diferentes etapas, ellas son: pubertad, menstruación, embarazo, parto y climaterio. Por desconocer estos ciclos y no respetarlos surgen diferentes tipos de afecciones, como el acné, la dismenorrea o dolores menstruales, miomas. Todas estas dolencias se pueden evitar por medio del conocimiento del funcionamiento del cuerpo de la mujer y curar a través de hierbas medicinales.
–¿Cómo se logra el conocimiento del cuerpo femenino?
–Durante milenios la mujer cultivó la espiritualidad, capacidad especial que tiene para conectarse con mundos superiores, lo que la hace ser intuitiva, tener premoniciones, sueños. Actividad que cuando no se cultiva se pierde. La menstruación, por ejemplo, es una etapa de conexión con estados de conciencia especiales, donde se intensifican los sueños y es más creativa. El patriarcado la tildó como impura. Pero no es así, lo que ella necesita en esos días es privacidad, tranquilidad. Si se desconoce o no se atiende esa necesidad, el cuerpo reacciona y aparecen los dolores menstruales, las hemorragias abundantes que en difinitiva obligan a la quietud, o el mal humor por la imposibilidad de estar en soledad.
–¿Qué papel juegan la hierbas en esto?
–Las hierbas se utilizan en las dolencias que pueden aparecer en las diferentes etapas por las que atraviesa la mujer. Ellas van a la raíz de la enfermedad, a diferencia de la medicina científica que muchas veces va al síntoma y este vuelve a repetirse.
–¿Se opone a la medicina científica?
–No, es muy importante hacer un buen diagnóstico. Hay casos que necesitan intervenciones, medicamentos, pero si ellos además son tratados con medicina natural, se llevan mejor. Lo que se intenta es comprender de manera más adecuada lo que le ocurre a la mujer e ir al origen del problema. *
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