Que vuelvan los escruchantes
Que quita posibilidades de producción y que la emisión de letras de tesorería compensa el resultado de los egresos e ingresos con la bancarización de los pagos que con el régimen cambiario sumado al riesgo país con el plus de tasas y la temida caída en la cesación de pagos, cuando el dólar queda pegado al techo de la banda por el esquema de convertibilidad y los salarios tomados como variable de pagos y la tarimba rimba ron de tin marín de do pingüe.
Qué querés que te diga, con el mayor respeto por los economistas, economólogos y hasta por los economicistas, pero cuando uno abre un diario y allí están ellos tratando de explicar con ese lenguaje que no nos explica casi nada y cuando prendemos la televisión y allí vemos a Bensión sonriente diciendo que reunirá a los ministros de Economía de la región. Y cuando escuchamos la radio (la 1410 por supuesto) y Sonia o Figares están entrevistando a alguno de los que realmente saben pero que igual uno (que es medio duro pa las matemáticas) no chapa la onda del todo. Cuando todo esto sucede, digo, a mí me da mucho miedo.
Cuando en las fotos y en los titulares están los economistas, en vez de los artistas, los inventores, los escruchantes y descuidistas, los locos tapados que se destapan de golpe y otros especímenes naturales de dichos espacios, me viene a la memoria un poema de Brecht de la época de la guerra que decía algo parecido a esto: «Los señores de las finanzas se han reunido a conferenciar/ hombre de la calle, cuidado, prepárate para pasar hambre».
Tras cartón, leo que le llaman «efecto mate» y no puedo evitar imaginar una gran bombilla que nos chupa lo último que nos queda.
Te digo más, preferiría las tapas tipo «Hola» o «Caras», con eso te digo todo. *
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